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¿Que será de mí el día de mañana? ¿Cómo hacer frente a la incertidumbre?

12 mayo 2020
¿Que será de mí el día de mañana? ¿Cómo hacer frente a la incertidumbre?

Simplemente por ser seres humanos, vamos a querer siempre tener nuestro futuro planificado, sin embargo, esto mismo puede generar en nosotros ansiedad debido a la incertidumbre de que va a pasar con nuestros planes o con nosotros mismo el día de mañana.  Para el ser humano el sentir que no tiene el control sobre lo que sucede en su vida, genera muchas sensaciones como la depresión, angustia y preocupación.

Pero Dios nos dice en su palabra que no debemos preocuparnos por el mañana ni por nuestras necesidades, porque él ya lo hace por nosotros.  Sin embargo ¿cómo podemos dejar de preocuparnos?  la respuesta está en la Biblia.

¿Cómo estar tranquilo antes la incertidumbre?

¿Cuántas veces antes de dormir nos hemos puesto a pensar que va a pasar con nosotros el año siguiente? Muchas veces. Es normal pues nuestra mente se siente atacada ante la incertidumbre y nos lleva a preocupaciones innecesarias.  Esto se debe a que estamos escogiendo nuestras prioridades de una forma errónea, busquemos en la biblia Lucas 10:38-42.

En este pasaje encontraremos la historia de Marta y María, las hermanas de Lázaro. Estos hermanos eran muy amigos de Jesús y en más de una ocasión el señor fue a comer a casa de ellos. La biblia nos dice que en una oportunidad estaba Jesús con sus discípulos y se quedó en casa de los hermanos, mientras Jesús hablaba María estaba a los pies del señor escuchando atentamente lo que él hablaba, pero su hermana Marta “se sentía abrumada (NVI) porque tenía mucho que hacer”.

Marta al ver que su hermana no la ayudaba, sino que estaba era deleitándose a los pies de Jesús se disgustó e incluso le dijo al hijo de Dios “Señor, ¿acaso no te importa que yo esté sirviendo todo sola y mi hermana no me ayude? ¡Dile que me ayude!” Sin embargo, la respuesta de Jesús fue distinta a la que Marta esperaba. En los versículos 41 y 42 encontramos:

Y Jesús le dijo a Marta: Marta, Marta, porque te sientes tan inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria y de esas cosas necesarias, María escogió la correcta.

¿Alguna vez te has sentido como Marta?

Muchas veces comenzamos acumular preocupaciones y a sentir que la incertidumbre nos invade por cómo transcurre nuestra vida que terminamos abrumados completamente y la ansiedad se apodera de nosotros. Es ahí donde nuestra comunión con Dios comienza a flaquear, al estar como Marta no podemos escuchar lo que el señor está hablando a nuestra vida.

Mientras que María olvidó completamente las preocupaciones que trae la vida consigo y solo decidió escuchar lo que Jesús tenía para enseñarle. En este capítulo encontramos una gran enseñanza de cómo debemos actuar en nuestra vida, las preocupaciones pueden evitar que oigamos la voz de Dios cuando quiere hablarnos.

Cuando nos enfocamos más en lo que sucede o va a suceder nos olvidamos que quien tiene el control es Dios. En Mateos 6:27 nos enseña que nosotros no tenemos el control de nuestra vida, es por ello, que aunque sintamos mucha preocupación, eso no le añadirá una sola hora al curso de su vida.

Es por eso que la debemos tener presente que por más que no preocupemos y sintamos la incertidumbre por cualquier problema, no ganaremos nada. Muchas veces nuestra ansiedad se da por cosas que no van a suceder y cuando sucede no podemos evitarlo.

No hay preocupación con la que Dios no pueda

Cuando sentimos que tenemos mucha ansiedad, donde nos preocupe el que va a pasar mañana con nosotros, debemos ser como María e ignorar todas las preocupaciones y solo escuchar lo que Dios quiere decirnos. Si escogemos ser como Marta estaremos abrumados, así como estaba ella con las preocupaciones, la biblia nos dice en Mateo 6:25 que no debemos afanarnos por nuestra vida.

Que además, no tenemos que preocuparnos o sentir la incertidumbre por lo que debemos comer y beber. Ya que la vida no es mucho más que el alimento y el cuerpo tampoco es mucho más que el vestido. Siempre hay que refugiarnos en el señor en medio de las preocupaciones y saldremos adelante gracias a su paz.