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Oración milagrosa por los hijos pequeños enfermos ¡Cúralos!

31 julio 2020
Oración milagrosa por los hijos pequeños enfermos ¡Cúralos!

Cuando decae la salud de un hijo, así sea una enfermedad común y leve para los médicos, para los padres es algo preocupante. Ver a sus pequeños calladitos, con cara triste por el dolor o malestar, eso duele en el alma. Por eso, una oración milagrosa por los hijos pequeños enfermos marcará la diferencia, porque ejecutamos el poder que Dios nos dio: la Fe.

Estas situaciones nos permiten reflexionar sobre los vulnerables e impotentes que somos como humanos y como padres. Sin embargo, la incertidumbre no debe opacar nuestra fe en el Dios viviente. Ese Dios de poder que da vida, ese Dios que, gracias a sus heridas, nosotros y nuestros hijos ya han sido sanados, 1 Pedro:2-24.

Oración milagrosa por los hijos pequeños enfermos

El recurrir a Dios en nuestra debilidad es el gesto más humilde y valiente ante sus ojos. Él no desampara a quienes le buscan en clamor, con fe, con un corazón honesto, quebrantado y dispuesto. Él envía su palabra para sanación y los llena de su paz, Salmos 107:19-20.

Amado Padre celestial,

eterno Dios,

único digno de toda adoración,

y de toda gloria.

 

Tú, que por amor a nosotros

has entregado a tu hijo,

cuán admirable eres,

no sé si podría hacer tan hermoso gesto.

 

Gracias te doy,

confío en que lo has hecho,

 más que por mí, por mi hijo también,

por favor escucha mi oración.

 

Así es, hoy y en este momento recurro a ti,

para pedirte por la salud de mi hijo/a,

para que por favor la restaures.

 

Desconozco el propósito que

has deparado para él/ella en esta vida,

pero sí sé que es uno de los más grandes

y hermosos regalos que me has dado,

el cual me ha llenado de lecciones y aprendizajes.

 

Cada día es una nueva aventura

con sus ocurrencias.

Sin embargo, mi Señor,

te confieso que tengo miedo.

 

Verlo enfermo quebranta mi alma,

me asusta y en mis pensamientos

vienen ideas que me llenan de pavor,

en las cuales no quiero pensar más.

 

Voy a cerrar esta puerta de temor,

y declaro que mis pensamientos

se sublimen a la mente de Cristo.

 

La angustia me ha invadido,

pero también confío en ti, mi Dios.

Y confío en tu buena y perfecta voluntad,

 para mi hijo/a enfermo/a,

para mi familia y para mí.

 

En éste momento

anhelo de tu paz en mi corazón,

y convicción de que mi pequeño

 estará sano lo más pronto posible.

 

Te pido, Señor, que mi hijo sea

libre ante todo pronóstico.

Tú eres un Dios de poder,

sólo tú decides

lo que sucede con nosotros.

 

Ayúdame mi Señor,

a actuar con tu sabiduría

en este momento.

 

Sé que ésta situación

no es mera casualidad,

sino que, tras esto,

 está tu propósito.

Te pido que se cumpla

y que abras mi entendimiento

 para comprenderte.

 

Mi alma está quebrantada

al ver a mi bebe así de mal,

triste y adolorido,

Señor dame fuerzas para tolerarlo.

 

Así como tú tuviste fuerzas

para soportar ver a tu Hijo en la cruz,

sé que tú puedes entenderme en este momento.

 

Mi amado Jesús,

cuantas veces has dicho

 «tu fe os ha sanado»,

estoy segura de que en este momento

 eso sucederá.

 

Sé que has venido a salvar y

a sanar a mi pequeño,

porque lo amas tanto y

más que mi amor hacia él.

 

Sé también que él te pertenece,

está resguardado bajo

tu sombra omnipotente,

cualquier dolencia y enfermedad

desaparecerá, por amor a tu nombre.

 

Gracias te doy, por esta tranquilidad,

que me comienza a invadir ahora,

gracias mi Señor por oír mi clamor,

gracias Dios por tanto amor

y por sanar a mi niño pequeño.

 

Guárdalo de todo mal,

te lo he pedido en el nombre de Jesús.

 

Amén.

El milagro de su Sanación

Durante los días de Jesús entre los hombres, sucedieron muchos milagros de sanidad. Cuando se trataba de hijos, él nunca se negó. Escuchaba la petición, se maravillaba por la humilde acción de aquella madre o padre y al mismo tiempo sentía compasión.

También les hacía saber que su fe les había sanado. Esto ha sido registrado en los evangelios del nuevo testamento, como Juan 4:46-53, Mateo 9:18-25 y 17:15-18. Es por esto que si haces la oración milagrosa por los hijos pequeños enfermos con fe, verás el milagro suceder.