Oración de la mañana del 10 de Enero

oracion de la mañana del 10 de enero

Haz clic aquí al comienzo del día para realizar la oración de la mañana del 10 de enero y pedirle a Dios que nos ayude a enfocarnos en su plan.

Índice()
  1. Señor Jesucristo, te entrego mi alabanza
  2. Una oración matutina para llamar la presencia de Dios

Señor Jesucristo, te entrego mi alabanza

A continuación, una poderosa oración para comenzar el día con buen ánimo entregándole tus alabanzas a Dios. Nada mejor que sentir su santa presencia desde el inicio de la jornada.

¡Salve Cristo! Todo honor y toda gloria por

siempre, Señor Todopoderoso y eterno, hoy

he venido a hablar contigo una vez más.

 

Señor Jesús, hoy quiero darte las gracias por

el nuevo día que me has concedido, espero

poder demostrarte mi compromiso y todo mi

amor a través de mi manera de accionar con los demás.

 

Este día sea un nuevo comienzo y una nueva

oportunidad para honrarte y amarte a ti y a

mis hermanos mejor que lo hice el día de ayer.

 

Gracias por la belleza de este mundo, es

perfecta porque ha sido hecha con tus santas

manos, gracias también por los regalos con

los que me bendices a diario y por tu bondad.

 

Antes de comenzar con todas las actividades

que tengo en este día, me encomiendo a ti

para pedirte que me protejas y me bendigas.

 

Guárdame de todos los peligros que haya en

este mundo con tu gran poder, por favor,

Señor, quiero pedirte que seas Tú mi escudo,

el que luche contra los planes del enemigo.

 

Rezo porque esta jornada pueda aferrarme a

tus enseñanzas y que pueda confiar en tus

promesas, en que estarás siempre a mi lado,

sobre todo en los momentos más difíciles.

 

Por favor, Padre, ayúdame a mantenerme

firme ante el pecado y frente a las tentaciones,

que mi condición humana y el libre albedrío

que me regalaste no sea mi peor enemigo.

 

Rezo también porque pueda transitar esta

jornada con alegría, con amor y con buen

humor desde el principio hasta el final.

 

Oro porque no me dé por vencido frente a los

obstáculos, si no que encuentre la fortaleza

para continuar y salir airoso de todos ellos.

 

Por favor, Padre, abre mis ojos para que

pueda ver a mis hermanos de la misma

manera que Tú me miras a mí, que deje de

lado todos los prejuicios para ver su bondad.

Padre quiero pedirte que seas tu mi escudo

Ayúdame a ver cuáles son las verdaderas

intenciones de las personas con las que hoy

me cruce y pueda alejarme así de aquellas

que quieran lastimarme de alguna manera.

 

Te pido también, amado Señor, cuida a mis

seres queridos, acompáñalos a transitar su

día y dales tu consuelo cuando te necesiten.

 

Rezo porque este día pueda demostrarte todo

mi amor, mi compromiso y mi fidelidad hacia ti,

que mis actos, palabras y pensamientos sean

siempre verdaderas y para honrar tu nombre.

 

Abre mis ojos y mis oídos para que pueda

estar atento a mis semejantes, que pueda

tenderles una mano cuando me necesiten.

 

Rezo porque este día solo salgan de mi boca

palabras de amor, de bondad, de consuelo y

que no dominen las emociones negativas, sino

que actúe con sabiduría, como me has enseñado.

 

Bendice mis pasos e ilumina mi sendero,

te lo suplico, Padre, no permitas que me aleje de ti

en ningún momento, sujeta mi mano cuando

tropiece y dame tu consuelo cuando esté triste.

 

Ayúdame a ver mis errores rápidamente, para

que pueda enmendarlos y ayúdame también

a recordarlos y tenerlos presente siempre

para no volver a cometerlos en el futuro.

 

Por favor, Dios misericordioso, apiádate de mí

y perdóname si hoy me equivoco, si te ofendo

o si no actúo de la manera que esperabas.

 

Quédate a mi lado en todo momento,

por favor, no me abandones, Señor Padre.

 

Gracias por escucharme nuevamente, sé que

me responderás y me ayudarás a superar

cualquier obstáculo que hoy se presente.

 

Te amo, te bendigo y te alabo por

siempre, Dios Todopoderoso y eterno.

 

Amén.

Una oración matutina para llamar la presencia de Dios

Nada mejor que comenzar el día con una oración para invocar la presencia de Dios en nuestros corazones. Ya sea que necesites paz, aliento o fuerza, solo debes encomendarte en sus manos y confiar en el plan del Señor, pues siempre quiere lo mejor para todos sus hijos.

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