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Cómo orar correctamente a Dios para dar gracias ¡Agradece por todo!

9 julio 2020
Cómo orar correctamente a Dios para dar gracias ¡Agradece por todo!

En momentos de dificultades, se recurre a Dios para pedir su auxilio, sin embargo, olvidamos de dar gracias por los favores recibidos, ¡cuando debemos agradecer por todo! Vamos a orar correctamente a Dios para dar gracias.

Nuestro Padre celestial nos da muestras diarias del amor infinito que dispensa, pese a que muchas veces seamos ingratos. Hay que agradecer cada nuevo amanecer, el canto de los pájaros, el alimento, la familia, entre otras cosas.

Oremos con sinceridad, fe y devoción por todo lo que recibimos. El apóstol Pablo recomienda en a los Tesalonicenses que estuvieran siempre alegres y oraran sin cesar, dando gracias en toda ocasión.

Seamos agradecidos porque es una hermosa virtud que nos engalanará ante Dios y nuestros semejantes. También permitirá sentirnos mejor con nosotros mismos y seguir creciendo como personas e hijos de Dios.

Cómo orar correctamente a Dios para dar gracias

Cualquier momento es bueno para agradecer, no importa la hora o el lugar donde te encuentres. Desde las cosas más sencillas a situaciones muy complejas donde saliste airoso, agradece por todo. Mira cómo puedes hacerlo.

Señor, Dios Todopoderoso, me dirijo a ti con amor

para agradecer por todas las cosas que he recibido,

y que aún sin merecerlo me bendices y otorgas.

 

Te agradezco por la vida, la salud y la familia

que me diste, han llenado de alegrías mis

días y me han consolado en las tristezas,

acompañándome y apoyándome

siempre en mis circunstancias.

 

Gracias por mis hijos que me han

enseñado a amar sin barreras.

 

Son el motor que me impulsan a luchar, ser mejor,

y a comprender más la magnitud de tu amor.

 

Haz permitido tenga una carrera y el

trabajo que elegí

y que disfruto cada día, asumiendo nuevos retos,

aprendiendo, creciendo y consolidándome

profesionalmente.

 

A pesar de afrontar situaciones difíciles,

nunca me ha faltado nada,

Gracias por el pan, el vestido,

el calzado, la vivienda,

los amigos y las lecciones que me das.

Gracias por resguardar mi vida y mi alma

alejándome de personas y lugares inadecuados.

Siempre has obrado para mi bien,

Señor, ¡aun cuando no comprendía!

 

Te alabo y me postro de hinojos

ante ti por todas las maravillas,

que has creado para el disfrute pleno.

¡Toda la naturaleza habla de tu grandeza y gloria!

 

Bendito seas, Padre porque

me das luz y entendimiento.

Para alejarme del mal y escoja el camino de bien.

No permitas que me extravíe nunca de él.

 

He sentido tu presencia cuando estoy abatido,

en momentos de angustia, me has reconfortado

y encuentro siempre en ti consuelo,

aliento y fuerzas para seguir.

 

Gracias por tu palabra, donde

encuentro enseñanzas y guía,

por el Espíritu Santo que enviaste y me fortalece

y enseñarme, Padre, la fuente del agua de vida.

 

Te agradezco por la noche que

nos das para descansar.

Nuestro cuerpo y mente recobran energía

con la que emprenderemos un nuevo día.

 

En momentos de escasez,

me has proveído, Padre Santo,

cumpliendo la promesa de tu palabra:

No he visto hijo de justo mendigando pan.

 

Gracias por los aprendizajes que me has dado

en medio de pruebas de fe

y por la fortaleza para soportarlas.

 

Eres grande, poderoso, misericordioso,

omnipotente, omnisapiente y con tanto amor

que nos diste a tu Hijo para

que alcanzáramos redención.

 

Ese es el milagro y misterio mayor:

Nos amaste tanto que nos

enviaste a tu hijo unigénito

y creyendo en él no nos perdiéramos

y alcanzáramos vida eterna.

 

Todo lo que soy,

todo lo que tengo a ti te lo debo.

 

Te agradezco con profundo sentimiento.

Gloria al Padre, gloria al Hijo y

gloria al Espíritu Santo.

 

Amén.

En las manos de Dios

¡Cuán importante resulta contar con un Padre amante que siempre vela por el bienestar de sus hijos! Aun cuando impone disciplina y consideremos no sea justa, al final descubrimos que obró para nuestro crecimiento personal.

Aunque se presenten dificultades, necesidades, angustias, problemas, debe mantenerse la fe porque allí está Dios para ayudarnos, orientarnos, sostenernos y levantarnos hasta que todo pase y estemos a salvo del mal. Nuestra fe la fortalecemos al orar correctamente a Dios para dar gracias

Resulta grato saber que hay alguien dispuesto a llevar las cargas por nosotros y tengamos paz. Solo debemos creer desde nuestra mente y corazón, dejándonos conducir por aquel que nos creó y ama infinitamente: Dios.