San Martín Patrono de los comerciantes
Por su inmensa humildad y generosidad se considera el Patrono de los Comerciantes. Con su ejemplo de sencillez rechazó el poder y la riqueza para servir al llamado de Dios. Por sus innumerables milagros en favor de la abundancia y la prosperidad son muchos los seguidores y fieles devotos que le rinden honor. Para pedirle a este santo que bendiga tu negocio e incremente las ventas. Te presentamos una Oración a San Martín para que los comerciantes puedan vender mucho que en compañía de tus buenos actos y de obediencia a Dios. Seguramente te será muy productiva al momento de hacer la petición a este Santo.San Martín Caballero
Bendito seas Santo mío,
honorable soldado con humilde corazón,
te bautizaste como seguidor de Cristo
para atender al llamado de Dios.
Estando alistado en el ejército decidiste
ser soldado de Cristo y aunque se te
negó salir de las filas militares seguiste
la lucha en favor a la voluntad de Dios.
Ni por el poder ni por el dinero
dejaste tu misión de servir al cristianismo
y es allí donde la bendición de Dios
te concede el poder de hacer
milagros en su nombre.
Es esa la actitud que quiero asumir ante
el mundo y por eso me aferro a tu enseñanza.
Te pido que derrames sobre mí
ese don de la humildad y la sencillez,
para que así pueda llevar con responsabilidad y
honestidad las riendas de mi negocio.
Sigo tu legado y la palabra de Dios para
actuar en cada uno de mis pasos bajo
la enseñanza de la Biblia.

Aumenta mis ingresos e incrementa mis ventas,
que tu poder divino interceda ante Dios
para que su misericordia permita
que toda la mercancía fluya,
se venda y me concedas la dicha de
movilizar mi dinero en mi beneficio,
el de mi familia y el del prójimo.
Porque mi negocio presta un servicio a la
comunidad, facilita la adquisición de productos
a mi pueblo y les otorga la posibilidad
de solventar sus necesidades.
No espero mayor riqueza que la dicha
de que la presencia de Dios repose en mi alma.
Que la estabilidad económica sostenga
mi familia y que la felicidad se apodere de mí ser.
Soy de corazón bondadoso,
porque la enseñanza de Jesucristo fue
servir al prójimo, deseo amarlo tanto como
a mi mismo y ser apoyo del necesitado
según mis posibilidades.
Perdona mis pecados, mis momentos de
egoísmo y de ambición.
No soy digno de que entres a mi hogar,
pero sé que tú, divino San Martín
no abandonas a nadie.
Mi compromiso de alejarme de las cosas
malas lo fortalezco cada día en la palabra
de Dios y también espero con mucha fe
mantenerme siempre de su lado.
Amén.

