Oraciones milagrosas más conocidas de Obatala para toda ocasión
A este Santo le puedes hacer una oración por la protección de tus seres queridos o alejar a aquella persona que te ha hecho daño. Pues Él concede cualquier petición que tu alma necesita. Por eso, te invito a ver estas consagraciones dedicadas a obatala para invocar su presencia.Obaa Obatalá talá, Tú que eres el dueño
de las telas blancas, y aquel único
ser que no le tiene ningún temor
a la muerte.
Padre soberano de los cielos, rey
que manda por sobre las
generaciones del mundo
entero, Señor.
Te suplico, oh, Celestial dueño de todo,
te pido que liberes a mis amigos
de las cargas que ellos poseen.
Sé Tú, el único capaz de otorgarles aquella
abundancia que sus cuerpos necesitan,
de ese modo, yo llegue a ser como tu gran
paño blanco que va contigo
a donde vayas.
Protector de telas blancas, y adorado
por todos tus seguidores,
yo te saludo, Señor.
Padre y dueño de la inmensa
Arboleda Sagrada.
Mi gran Ashé.
Amén.
Señor, tan grande es tu espíritu y poderoso, mi Rey adorado,
de Ejigbo, danos el silencio en el juicio, Tú que eres
el juez de la paz y tranquilidad.
El único rey que nos cuida y protege todos
los días en grandes fiestas, también
aquel dueño de las telas blancas
y brillantes, las cuales adoran
tu hermoso cuerpo.
Rey de todas las cadenas de los juzgados, pues
eres el único que protege y vigila a cada
una de las personas que son puras y que
en sus bocas siempre está la verdad.
Divino Padre, el Supremo productor de todos
los imperios, gran guerrero de Osagiyan,
y en los cielos, brillas por el universo
con tu elegante barba blanca.
Un día abriste tus piadosos ojos para crear
unas 200 costumbres. Con el propósito,
de que ayudaran a civilizar
a todas las personas.
Rey, dueño del universo. Señor,
te pido que, por favor, me otorgues
la gran tela blanca, y conviértela
en mi propiedad.
Espíritu santo, eres el único que puede hacer las cosas
puras y limpias, eres alto igual a un árbol,
inmenso como las colinas.
Me entrego a ti, mi bendito y adorado
rey, que te apoyas en tu gran
bastón de metal Blanco y
brillante.
Amén.
Rey, yo te invoco en este día.
Pues, tu reino está en el cielo.
Eres la esperanza de un pueblo.
Posees la fe y bondad para todos.
Dueño de los santos. Padre celestial
de los buenos, lo blanco y puro. Tu
nombre es paz y misericordia.
Permíteme por siempre tu sabiduría, así,
poder entender lo que no está a mi alcance.
Dadme la verdad para quien desea y quiera oírla.
Regálame la paciencia y la resignación,
de esta manera, superar los males.
Lléname de la paz y serenidad,
de tu presencia y alma,
cuando la ira me invade
y quiera dominar mis actos.
Bendíceme, de esta forma, poder soportar
el dolor que siento. Aparta el karma de mí,
a fin, de que se aleje de mi camino y sendero.
Puesto que, todo lo que hice, solo se puede
arreglar con mis manos, y con
tu ayuda reparar el daño
que debo saldar.
Pues, merezco el premio del perdón
a cambio de mis actos buenos.
Oh, Padre Obatalá, cúbreme con
tu tela blanca y protégeme.
Cuídame de noche y de día y no
me desampares, mi querido Señor.
Confío en tus alas sagradas,
y tu túnica protectora.
Me reposo en tu poder,
soberano infinito.
Amén.

