Oraciones cristianas evangélicas de guerra espiritual de alto nivel nombre de Dios
La máxima protección divina la recibes con la bendición de Dios, por ello es muy importante que te encomiendes a él, en la mañana, en la tarde y en la noche. No permitas que la maldad entre y se apodere de tu cuerpo, mente y alma, para ello puedes pedirle al Padre que te cure y proteja. La mejor preparación para luchar y medicina son las oraciones hacia Dios, por ello si aún no cuentas con tu propia oración para poder luchar una guerra espiritual, no te preocupes, aquí te traemos las 3 más poderosas y efectivas.Amado y Poderoso Padre,
Tú que eres el creador de todo.
Quiero pedirte que seas
mi guardián protector,
En la guerra que librare
hoy en tu nombre.
Yo sé que tu poder es el
de la verdad y el amor,
Por eso confió en ti, y doy
mi vida por ti Señor,
La maldad cada día quiere
apoderarse de lo que es tuyo,
Y yo me opongo a ello.
Escucha mi pedida de auxilio mi Dios,
No permitas que nada malo
me vaya a pasar,
Y resguárdame con tu
inmaculado poder.
Amén.
Dios Todopoderoso,
Gracias por darnos el don de
la vida cada mañana,
Y por enseñarnos la importancia
de amarte cada día más.
En este día quiero pedirte Padre Mío,
que me des las fortalezas necesarias,
Para poder luchar contra el
mal en tu divino nombre,
Protégeme con tu santísima armadura.
Cubre mis espaldas con
los ángeles y arcángeles,
Y acompáñame siempre Señor.
Fortalece mi corazón para que la
maldad nunca pueda entrar allí,
Y si en él se encuentra entonces elimínala.
Porque mi cuerpo, mente y alma
solamente serán para ti, Mi Señor,
Permíteme alcanzar la gloria
eterna a tu lado mi Dios.
Amén.
Jesús, mi maestro y salvador,
Yo reconozco tu sabiduría y poder.
Por ello me arrodillo a tus pies y
pido perdón por cada
uno de mis pecados,
Quiero darte las gracias
por eliminar el pecado,
Hoy quiero pedirte que me des
las fortalezas necesarias.
Cubras mi corazón, mente y alma
para ayudarte a luchar contra el mal.
El poder de Dios es
el único verdadero
el que nos da el amor y
fuerzas necesarias,
Por ello quiero luchar por él,
para protegerlo, para demostrar
mi amor con Dios.
Porque soy su hijo,
Cúbreme con tu sangre preciosa
Jesús, y asimismo nunca me abandones.
Amén.

