Oraciones y meditaciones poderosas para la tranquilidad con la divinidad Baha'i
Los saberes Baha'i explican cómo el Creador nos ha entregado muchos puentes para facilitarnos la comprensión que lograron los profetas tales como Cristo, Buda y Moisés. Eleva estas 5 oraciones y meditaciones Baha'i poderosas para la tranquilidad.En mi centro absoluto,
enciende la paz de la comprensión
que es inherente a mi Ser.
Esperanza eterna, legado
del Supremo Poder,
bien amado y sendero de los justos.
Por favor devela la escalera
de mi propia trascendencia
y también ábreme las puertas del
reino de los cielos.
Porque por la gracia de la
fuerza de tu trascendente ímpetu
enaltéceme en el cielo,
la virtud celestial.
Oh insondable cisterna del ser,
por el viento infinito que puebla
el cielo de los justos,
alégrame por favor porque tú eres mi Dios.
Oh mi Dios, que suenen tus músicas
en la tranquilidad de mi soledad
y que las riquezas de tu faz
también iluminen tu semblante
para no perderme.
Maestro supremo permite
por favor que tu esencia
sea revelada en medio del
goce por lo sagrado.
Porque tú eres el manifiesto
de lo manifiesto
y a la vez, misterio
de lo oculto.
Amén
Dios purifica mi corazón,
eleva mi espíritu, alegra mi ser,
también dame poderes
ya que pongo todos mis padecimientos
y extravíos en tus manos.
Tú, mi maestro, mi refugio,
mi motivo más íntimo de alegría.
Porque gracias a ti seré saciado,
desapareciendo todo viso de ansiedad,
angustia y además insatisfacción.
Asimismo no dejaré que las
aflicciones me atormenten,
y me entreguen a
asuntos desagradables.
¡Oh Dios!, amigo,
compañero de mí mismo,
consuelo ante la incertidumbre
por favor recibe mi consagración
en la que debo ofrendarme para ti.
Amén
Soy tu cervatillo extraviado en tu bosque,
que te busca por todos
los senderos,
voy hacia ti buscándote dentro de mí.
Porque sé que estás en mí
y en mí me embriagarás
de tranquilidad con el vino
sagrado de tu Ser.
¡Dios mío, te quiero!
Cultivo tu cariño, mientras
vago como un cervatillo
por el bosque de tu Divinidad.
¡Alabado seas!
Amén
¡Oh mi Señor! Recibe mi aceite
que hierve la lámpara de tu amor.
¡Oh mi Señor!, para que ardas
como la llama sagrada
que florece en el árbol de
tus misericordias.
¡Te alabamos Señor! Avivamos
tu luz y también tu calor,
Alabamos tu manifestación
¡Oh mi Señor!,
Confirmamos tu auxilio, tu poder,
tu generosidad y tu amor
para mi tranquilidad.
Amén
Bendito sea aquel
que en las turbulencias de
su alma te ha buscado.
Bendito es aquel que lleno de dolor
se ha satisfecho en tu voz.
También bendito es aquel
que conoce el cariño que hay en tu ser.
Bendito es aquel a quien
le fuiste revelado.
Porque bendito es aquel que
a la luz de la aurora alcanza tu nombre.
Asimismo bendito es aquel
que te ha buscado
durante todos los tiempo,
y bendito sea
porque de ti se ha saciado.
Bendito es aquel que ha
renunciado a todo por encontrarte.
Y también bendito es aquel que te ha encontrado
y te lleva en su intimidad.
Por eso yo te imploro
mi Señor por mí,
por todos, por el fuego de tu
luz para mi tranquilidad.
Amén.

