Con fe, constancia, disciplina y agradecimiento a Dios por la victoria llegarás a la meta
Todo lo que te propones lo vas a lograr solo debes contar con fe, constancia y disciplina con este poderoso trío y la ayuda del Dios de los cielos lograras cada uno de tus propósitos, porque el altísimo Padre celestial ve todos los sacrificios y los recompensa.Bendito y amado Padre
comienzo haciendo esta
oración agradeciendote
la obtención de mi victoria.
Porque me has permitido
saborear la dulce
y anhelada gloria.
Igualmente estoy tan feliz como
agradecido porque no
permitiste que yo me rindiera,
en cambio me diste la fuerza.
Para seguir adelante,
la resistencia para
nunca parar y el ánimo
para no afligirme.
También me concediste el coraje
para no darme por vencido,
porque no desviaste
mi mirada de la meta.
Y no me permitiste desviar
de mis objetivos
por lo tanto te agradezco.
Debido a que muchos no
llegan a la meta y tu me permitiste
culminar en victoria.
Asimismo gracias,
Poderoso padre porque tú
intercediste en mi vida
y me otorgaste lo esencial.
Para no decaer,
me concediste la fuerza, resistencia,
paciencia, disciplina, coraje, entrega,
dedicación y la obediencia a mis superiores.
Como resultado de esto
elemento pude conseguir
junto a ti la preciada victoria.
Probablemente es cierto que muchas
veces pensé en rendirme pero
tú mi señor estuviste a mi lado.
Y sacabas de mi mente
esos tormentosos pensamientos,
que me hacían creer que no podía lograr
mis propósitos.
Igualmente apartaste de mi camino
a cada una de esas personas
que me perturbaban.
Con malos comentarios, con criticas,
esos malos consejos que
me motivaban a rendirme.
Y sobretodo cambiaste cada uno
de los pesimistas comentarios
en mi mayor motivo para
no rendirme.
Ciertamente estoy tan feliz porque
tú mi amado Padre me has
permitido demostrarle
a todos que si pude.
y que por muy dura
que se la prueba a
tu lado no será imposible.
También he podido demostrarle a
cada una de esas personas que
no creían que yo lo
lograría, que yo si alcancé mi meta.
Asimismo cada uno de sus
pesimistas y desalentadores
comentarios solo sirvieron para
alimentar mis fuerzas y
ganas de no rendirme.
Oh mi Dios,
tan grande es el gozo que
hay en mi que no tengo manera
de explicarlo.
Solo puedo darte gracias
por conceder el mayor
deseo de mi corazón.
Ya que cumpliste cada
una de tus promesas,
¡Gracias santo!
Ciertamente tú fuiste el apoyo que
necesitaba, el refugio que
anhelaba y el consuelo que
me otorgó la paz.
Bendito Rey aún cuando
muchos no llegan tú
me permitiste llegar.
Además de ser testimonio de tu
grandiosa misericordia,
de inagotable bondad y tu
hermosa clemencia.
Mientras tanto como muestra
de mi gratitud le contaré a
todos las maravillas que
tú has hecho en mi vida.
Contaré la dulce manera
en la que me permitiste
saborear la victoria.
Y tocar el suave triunfo
que tanto anhelaba.
Igualmente de de todo
lo que tu has concedido que yo vea.
Y hasta donde tú me has permitido llegar.
Por medio de tu dulce bondad,
a pesar que muchas cosas no las merezco
tu me has proveído.
Amén.

