Súplica para consagrar el jueves santo
Jesús de Nazaret, fue aquí en la tierra un ejemplo de humildad, obediencia y sujeción, para enseñarnos la verdad a través de la palabra de Dios; y mostrarnos que debemos cumplir con lo que nuestro Padre nos ordena para bendición.En primer lugar,
Padre celestial, bendito
sea el jueves santo;
el día donde ya Jesús
sabía lo que le había de venir.
Asimismo, Señor nuestro,
bendigo a tu Hijo amado,
porque no hay maneras
de agradecerle.
Sobre todo su gran
sacrificio al dar su vida
por hacer cumplir
tu mandamiento.
Como consecuencia de dar
su valiosa vida a cambio
de todos nosotros.
Además, solo un ser
con gran amor infinito y tan
sobrenatural, ciertamente puede
dar la vida por personas,
aun sin merecer nada.
Ciertamente, en ese momento,
es cuando empezamos a
analizar y a reflexionar
que es un amor real.
Y por lo tanto sobrepasa todo
entendimiento humano,
y también es inexplicable;
pero realmente verdadero.
Además, pienso aveces
que sufrimiento tan inmenso
pudo haber sufrido Jesús,
aun sin merecerlo.
Asimismo, Dios de los cielos,
no solo el jueves,
si no todos los días
de la semana santa, marcaron
el final de los días de Jesús
aquí en la tierra.
Los últimos acontecimientos,
sucedieron para
esos días.
Que maravilloso para las personas
de esa época, haberlo tenido
frente a frente.
Y siendo él, más grande
que todos nosotros halla
sido tan humilde.
Muchas personas pudieron
abrazarlo, darse la mano
con él; porque era
así de sencillo
y especial.
Aquellas personas
pudieron recibir la palabra
de Dios, de la propia boca
de su Hijo amado Jesús.
Ahora, los que vivimos
en la actualidad Padre
amado solo nos conformamos
con tener la certeza de saber,
que su Espíritu Santo
mora en todos nosotros.
Bendito sean todos eso días
de la semana santa;
ayúdanos a instruirnos
más.
Para año tras año podamos
conmemorar la semana santa
llenos de respeto
hacia tu supremacía.
Y no como los del
mundo acostumbran,
con fiestas y derroches
de alcohol, como si lo que
haya vivido Jesús
fuera para alegría.
Sí, hay que gozarse en su nombre,
y bendecir el sacrificio que él hizo
por todos nosotros.
Porque él lo hizo para libertarnos,
pero debemos hacerlo
de una manera respetuosa.
Guardándonos en esos días
santos de iniquidades,
llevando tu palabra y compartiendo
el pan, sobre todo
con los más necesitados.
A esto, quiero añadir
Padre de la gloria,
que a pesar de lo que hagamos
jamás será suficiente
para agradecerte.
Pero si es necesario,
que nos mantengamos en sintonía
contigo y dejemos todas
nuestras cargas a tu Hijo Jesús.
Y todo lo que él hizo
tengo aún más
sentido Señor para ti.
Por último, te alabamos y
bendecimos tu santo nombre.
Finalmente, te pido
que este jueves
santo sea de bendición
no solo para mí; sino para todos
aquellos que en ti creen.
Amén.

