Oración a San Benito Abad contra todo maleficio y maldad
Los cristianos creemos que existe una vida de plenitud y gloria en el cielo después de la muerte, por eso, no estamos solos. Los santos, (como San Benito Abad), quienes fueron personas que vivieron bajo los designios de Dios conforman La comunión de los Santos y, se encuentran orando incesantemente en el cielo por la salvación de las almas; como la tuya y como la mía.¡Oh, piadoso San Benito Abad!
Patrón de Europa y Jefe de los Monjes,
intercede por mí para que,
mi alma se mantenga pura y alegada de las tentaciones.
Cuando era niño,
rezaba todos los días y confiaba siempre,
en que mis padres y Dios mismo,
se encargarían de mí.
Pasaron los años y ahora mi corazón,
se ha llenado de total desconfianza,
mi fe se ha desvanecido,
producto de las asechanzas del enemigo.
Las tentaciones de la carne,
me retienen como si de un prisionero se tratase,
por más que intento librarme no puedo.
Deje que mi corazón se llenara,
de soberbia y confié en mi propia fuerza;
alejándome de la fuente misma del amor: Dios.
Por eso te pido a ti, piadoso San Benito Abad,
que me concedas la gracia de volver,
mi mirada y confianza a Cristo Jesús.
Quiero volver a sentir esa confianza,
que siente un hijo al saber,
que su padre cuida y protege de el en todo momento.
Sin embargo, esto parece un poco difícil,
pues… Son tantos años que he permanecido,
lejos de Dios que ya no sé cómo regresar.
El maligno ha sabido,
engañarme con atractivas tentaciones…
me encuentro sumergido,
en un mar de pecado y profunda concupiscencia.
Pido tu poderosa intercesión,
para que Cristo Jesús pueda otorgarme
un corazón nuevo,
lleno de humildad, confianza y fe en Dios.
Deseo fervientemente,
que mi alma se mantenga,
alejada de todo pecado;
que no muera en pecado mortal,
pues, quiero ver la gloria de Dios en el cielo.
Que tu poderosa intercesión,
destierre de mi vida las malas palabras,
los deseos lujuriosos,
la soberbia y los deseos egoístas de la carne.
Así podre, algún día gozar de la gloria,
infinita que nos espera,
en el cielo junto a Cristo Jesús,
y la comunión de los Santos.
Amén.





