San francisco de Asís ayúdame con este favor
Teniendo en claro cuál duda atormenta tu mente, y la petición que está por salir de tu pensamiento. Para que sea cumplida debes de tener la devoción hacia Jehová Dios, primero que nada, y luego tener la certeza que San francisco se encargara de esa pena que tanto es necesitada. Para comenzar la oración a San Francisco de asís para pedir un favor, primero que nada, híncate de rodillas al suelo. Cierra los ojos y prepara todo tu corazón, juntando tus manos.Por la señal de la santísima y poderosa cruz.
Pido al padre, hijo y al máximo espíritu santo.
Que hoy colmen de alegría a su humilde servidor
brindándole una pequeña ayuda.
También a ti San Francisco de Asís,
que me traes calma durante esta tempestad.
Y brindando tranquilidad a mi corazón,
porque dentro de mi sé que intercederán ante el padre.
Asegurando que mi corazón es devoto
y siempre fiel a ustedes y al santísimo que me brinda si amor.
Pido por este humilde y pequeño favor (decir el favor por el cual está rezando).
Y entregando mis incertidumbres y miedos
en sus gloriosas manos que todo lo sanan con la luz del benevolente.
Quien, siendo tan grande, el amor por nosotros,
mando a su propio hijo a morir en una cruz.
Para salvar a todos de nuestros pecados y maldiciones.
Marcando un antes y un después en la historia de esta tierra.
Cual amor tan grande el del padre que nos cubre día a día,
y nunca abandona.
Ni a sus creyentes ni a los no creyentes,
porque él es misericordioso y bondadoso.
El gran y poderoso creador de la tierra y el cielo que conocemos,
omnipresente, omnisapiente.
Por cual pronunciando esta oración,
toda neblina de duda y perturbación.
Será disipada hasta el más mínimo rastro.
Abriendo paso, como por medio del padre,
moisés abrió las aguas del mar rojo.
y cumplió con la salvación que el pueblo pedía.
Dios todo poderoso,
usa a San Francisco de asís para auxiliarme en este momento tan duro.
Que sé que no estoy solo porque por medio del hijo al padre voy,
y su voluntad es agradable perfecta y duradera como ninguna.
Poniendo todo mi ser en disposición de lo divino
y sin miedo alguno el socorro celestial me espera.
Amén.


