Súplica al Arcángel Miguel para hacer una petición
A San Miguel, se le representa con el traje de Guerrero o de Soldado Centurión. Como el Príncipe de la Milicia Celestial; es representado, como el conquistador que derrotó al ángel Lucifer y puso su talón sobre su cabeza, arrojándolo para siempre al abismo del infierno.Primeramente me dirijo,
al Dios de los cielos,
para darle la gloria,
por ser el creador del universo.
¡Gran yo soy! tú eres
el primero en mi vida,
perdóname,
cuando no me doy cuenta
de mis errores.
Cuando soy una persona altiva
y orgullosa,
y no doy mi brazo a torcer,
diciendo que yo,
siempre tengo la razón.
Padre asimismo te pido
permiso para dirigirme
al Arcángel San Miguel, porque
es el más fuerte de los arcángeles
de tus gobiernos celestes.
Él tiene mucha autoridad,
como arcángel y tengo la seguridad,
que podrá ayudarme.
Asimismo, San Miguel te pido
con la autoridad que tienes,
así como arrojaste
al diablo de los cielos.
Me muestres de tu gran poder,
para que me ayudes
a alcanzar el éxito,
en todo lo que me proponga.
Derrota a mis enemigos ocultos
y toda esa gente envidiosa,
que no tienen
una meta clara en su vida.
Pero yo si la tengo San Miguel,
por eso te pido
que humilles a todo aquel falso
que se hace llamar mi amigo.
Imponte con esa gran autoridad
que Dios te otorgó,
vuélvete mi escudo.
Rodéame con tus hermosas alas,
de tu hermosa presencia,
mi querido soldado del Señor.
Al cual fuiste fiel,
pudiendo también darle la espalda,
pero te mantuviste firme,
por eso te has ganado
el lugar que tienes.
Al ser el líder del ejército de Dios
de las regiones celestes,
donde todo ángel de Dios
te obedece.
Porque te has merecido
la honra del Señor
y a él le ha pacido
darte ese lugar.
Igualmente quisiera seguir
tus pasos y ser una gran persona,
se que he fallado pero Dios
dice que sus misericordias
son nuevas cada mañana.
Al despertar sé que puedo intentar,
dar lo mejor de mi otra vez,
y con humildad y paciencia poder
lograr mis objetivos.
A su vez te pido que me guardes,
de los ataques de satanás
para que mi salud decaiga.
Igualmente permite
que mi camino
y mis puertas
siempre estén abiertas.
Para llegar a la meta
y vencer así como tú también
venciste al enemigo.
Finalmente no podría yo alabar a otro
más que a mi Dios,
que me dio la vida.
Y es el que me mantiene
con vida, para que yo cumpla
mis propósitos aquí en la tierra
que sé que son grandes
y maravillosos.
No puedo hacer más que
tener mi mejor actitud
y disposición hacia él,
para sentirme digno
de que él escuche mis ruegos.
Por último gracias Señor
por las oportunidades
que me das cada día.
Amén.

