Oración de agradecimiento eterno dirigido a la santa muerte
Esta oración a la santa muerte de agradecimiento eterno, a continuación debes hacerla con un corazón humilde y mostrando respeto. Para mostrar gratitud a la santa muerte por las peticiones concedidas, acompañándola de ofrendas, altares y alabanzas en agradecimiento eterno. En el momento que recibas el favor o milagro pedido a la Santa muerte, es de gran importancia y es necesario el ser agradecido ante ella, con oraciones. Y si has ofrecido algo como ofrenda debes cumplirle así como ella te ha cumplido a ti.Querida Santísima muerte, mi niña blanca.
Y adorada estoy hablándote a ti para agradecerte.
Desde lo más profundo de mi corazón,
Por todas las peticiones y favores que me has cumplido.
Quiero mostrarte mi aprecio y respeto verdadero.
Porque has vuelto a mí toda la esperanza y agradezco por tu piedad.
Compasión entre todos me has escogido para hacerme
merecedor de tus milagros y otorgarme tus bendiciones.
Gracias porque tu bondad infinita así mi es grande.
Y he podido ver tus obras, cúbreme cada día
con tu santo manto. Has que crezca mi fe en ti.
Agradezco desde lo más profundo de mi corazón,
porque a mi viene tu socorro.
Si no tuviera tu apoyo no sería
nada, te pido nunca te despegues de mí.
Ni me abandones eres ese ángel que me guía por el mejor camino.
Muéstrame a mis enemigos, líbrame de todo mal.
Líbrame también de aquel que quiera hacerme daño.
Gracias por tu misericordia y amor verdadero para los que te seguimos.
Creemos en ti, haces de lo imposible cosas posibles.
Tu poder es sobrenatural sobre pasa todo
entendimiento y nos proteges a donde quiera que vayamos.
Con toda mi fe puesta en ti.
Desde el fondo de mi alma escucha esta oración
de agradecimiento eterno como ofrenda que es lo
único que tengo para darte. Agradezco también por
permitirme acercarme a ti. Hacer caso a mis suplicas,
no me desampares y se tu mi guía.
Que tus blancas energías me acompañen hoy,
mañana y todos los días. Te prometo llevar tu nombre
siempre conmigo con devoción, bendita seas madrecita mía.
Bendito tu nombre entre la oscuridad.
Gracias te doy mi niña blanca por escuchar mis oraciones.
Te pido protección y que nunca me abandones.
Amén

