Santa Gema protectora de los estudiantes
Gema Galgani, nació en 1878, en Camigliano, un pequeño pueblo de la provincia de Lucca (Italia), en una familia de pocos integrantes, era de condición de ingreso modesto, el padre farmacéutico; y la madre ama de casa. Gema tuvo una infancia normal, asistió a la escuela pública de Lucca, donde la familia se había mudado; y tenía muchos amigos. Pero aquella normalidad, fue destrozada por pruebas duras. En 1886, su madre falleció, con solo 39 años, en 1894, su hermano Gino, que era seminarista, con 18 años; y en 1897, su padre. A estas muertes, siguieron un colapso financiero, de la familia; pues, como resultado, de la generosidad del padre, de la falta de escrúpulos, de sus contactos en negocios; y de sus acreedores, sus hijos, se quedaron sin nada; y no tenían siquiera los medios, para mantenerse. Nació, en Borgonuovo de Capannori, Italia, el 12 marzo de 1878. Era la cuarta, de ocho hermanos; y la primera niña, que alegraba el hogar. Su madre, no quería que se le bautizara, con el nombre de Gemma, que fue sugerido, por un tío de la pequeña; porque en el martirologio, no existían ascendentes, de ninguna mujer canonizada, que se hubiera llamado así. El párroco, Olivio Dinelli, con inspirado juicio.
Las visiones, éxtasis; y vaticinios, empezaron a sucederse, mientras su salud empeoraba. Su virtud, traspasaba la morada; y los hechos inexplicables, formaban parte de su día a día. Los estigmas, invariablemente se le ocurrían, del jueves al viernes.
Para que no viesen sus llagas, utilizaba guantes negros; y se ataviaban con un discreto vestido, del mismo color. Aun así, no pudo evitar; que estos favores saltarán a la calle. Y la misma persona, que antes la idolatraba, se burlaba de ella; y la tildaban de histérica y farsante. También, el obispo Monseñor. Volpi, que fue su confesor, tuvo sus dudas.
Paralelamente, los científicos, no hallaban explicación, a los hechos que le acontecían. El Padre Germán, la sostuvo espiritualmente ante la exigencia de pruebas; y él arreció de las dificultades. Gema, sobrellevaba su dolor, en silencio. Por su mediación, se obraban grandes conversiones. Incluso de su dolor, ella callaba; y esperaba que se fuera el dolor, lentamente.

