Historia de Santa Lucía Siracusa
Inicialmente, Santa Lucía nace en el año 283 en Siracusa. La joven provenía de una familia bastante adinerada y poderosa. Su padre murió cuando Lucía tenía una edad temprana, por lo que sólo tenía a su madre consigo. Fue educada durante toda su infancia como cristiana, su madre a su vez era una mujer devota. La historia cuenta que, su madre llamada Eutiquia, pase a ser muy devota, deseaba casarla con un joven que tuviera la misma economía que ella. Sin embargo, cabe destacar algo importante en la historia, y es que, la madre de Lucía sufría de unas hemorragias graves, que hubieran podido fácilmente acabar con su vida y dejar a Lucía huérfana. Pase a esto, un día Lucía la lleva a Santa Águeda, y al recitar sus oraciones, su madre se logra curar de manera inmediata. Notando el poder o el don especial que tenía su hija, su madre desiste con la presión acerca de casarla, y decide que su hija era la indicada para el auxilio de los pobres con enfermedades.
Pase al rechazo y al cancelo del compromiso con el joven, él decide tomar venganza contra Santa Lucía, y la declara ante el gobernador de Sicilia, Pascasio, como una mujer cristiana. Esto tiene lugar durante los tiempos de Diocleciano, lo cual significa que, ser cristiano conllevaba a la decapitación.
Santa Lucía en todo momento se mantiene fiel. Para este momento y de acuerdo a las acusaciones, Pascasio decide exponerla ante ambientes que iban en contra de la religión de Santa Lucía, con la finalidad de que ella de alguna u otra manera, pecara. Y ya no fuera vista como merecida para Dios padre.
Exponerla en el burdel (como era planeado) no funciona, tampoco nadie la pudo violar. Así que Pascasio molesto, decide matarla clavándole un cuchillo en el cuello. Se dice que, antes de morir, Lucía se autoproclama como protectora de Siracusa (ya que fue el lugar donde fue asesinada).





