Oración para la suerte en la lotería
La suerte tiene una definición muy subjetiva, es difícil concordar con alguien completamente respecto a este concepto. Al final lo que puede dictar la suerte de forma general, serán la cadena de sucesos que den pie a algún resultado, sea este bueno o malo, para buena o mala suerte respectivamente. Consecuentemente, en relación con lo que establecíamos en el párrafo anterior, no podemos dejar de lado todos los factores que pudieran influir en estos sucesos, refiriéndonos mayormente a los factores divinos, como puede ser, la intervención de Dios. Es por ello que a él haremos la siguiente oración pidiendo su apoyo para nuestra participación en la lotería.¡Oh, Todopoderoso! Creador y Señor nuestro,
Bendíceme y ayúdame con un aspecto de mi vida muy especial,
He decidido participar en un concurso,
De ganarlo garantizaré fortuna y prosperidad,
Fortuna que compartiré.
Prometo utilizar el dinero obtenido de la mejor forma,
Destinando una parte importante a tu glorificación.
Como símbolo de agradecimiento, ayudaré a los más necesitados.
El dinero que quedará en mis manos,
No lo gastaré en cosas innecesarias,
No alimentaré la codicia ni la avaricia.
Solo necesito suerte, de no ganar, no me enojaré,
Lo único que pido es, que la persona afortunada,
Sea alguien que realmente lo necesite.
Bendice señor a cualquiera que obtenga dicha abundancia.
No permitas que ni yo ni nadie caigan en la miseria,
La miseria interna, más allá de la económica.
Sé que lo material no es lo más importante,
Pero ese dinero me ayudaría,
Ayudaría a mi familia, nos daría tranquilidad.
Padre Nuestro, que todo lo sabes,
Atiende a mi llamado.
Si no consigo la victoria en la lotería,
Espero que de igual forma me des tu gracia,
Para encontrar la manera de hacer llegar el dinero a mi hogar.
Te estaré eternamente agradecido,
Como lo estoy ahora por cada segundo de vida.
Eres grande, eres Dios de amor, que nunca desamparas,
Nunca abandonas, confío en ti.
Te doy gracias por escucharme,
Siempre estaré a tus pies, orando,
Sirviendo, como tu hijo, nuestro Salvador Jesús nos enseñó.
Amén

