Jesucristo Justo Juez, para dar justicia y bienaventuranzas al mundo
La justicia fue una de las virtudes demostradas por Jesucristo en su paso por la tierra, y ahora desde el reino de los cielos. Nos brinda esa justicia y protección para hacernos cada vez mejores personas obedientes a sus mandatos. Con la referencia de estos sucesos Jesús nos da la oportunidad de implorar ante él y pedirle defensa. Ante los ataques del enemigo que en oportunidades se vuelve hombre aquí en la tierra. Con la ayuda del Justo Juez, podemos alejar a aquellas personas que quieren hacernos mal. Aquellas que quieren perturbar nuestra felicidad y se ven influenciados por las energías negativas y malignas de satanás. Con la intención de promover maldad y pecado a nuestras vidas. Elevemos una Oración al Justo Juez para amansar a los enemigos en el trabajo:Justo y Divino Juez
Honorable Jesucristo,
hombre noble y bondadoso,
justo y poderoso.
Porque bajo la redención de Nuestro Dios
viniste a este mundo para traer la
esperanza de la vida eterna.
Hijo del vientre puro de la Virgen María,
creador del cielo y de la tierra quien
por amor moriste en la cruz.
Hoy suplico ante ti, la mayor atención,
arrodillado con humildad ante tus innumerables virtudes
que bañan a los seres que admiran tu grandeza.
Por ello, te pido socorras mi existir
de la protección divina que profesas con amor.
Además, aleja de mi lado
todo ser maligno y pecador
que ronda mi vida
para hacerme decaer.
Porque esas personas que desconocen de tu amor,
están sedientos de poder y hundidos en la perdición,
y se dejan influenciar por las tentaciones del enemigo.
Satanás los hace sus aliados
para convertirlos en mi enemigo.
Por ello, recurro a tu misericordia divina
para que me cubras con tu santo manto,
para que me coloques una armadura fuerte e impenetrable
que nada ni nadie pueda derrumbar.
Oh Misericordioso y Justo Juez,
tú que fuiste puesto en el sepulcro
y resucitaste al tercer día
venciendo así a la muerte.
Por ello,tú, hombre de innumerables milagros,
bondadoso redentor de necesitados y desvalidos,
de enfermos y moribundos, de pobres y hambrientos,
atiende a mis plegarias y escucha a mi clamor.
Mientras tanto, que la envidia, el rencor, el odio, la codicia,
la ambición, el celo y la intriga se aparten de mi vida,
que nadie me contamine
con malos sentimientos ni malas intenciones.
Asimismo que pueda
desarrollar mis labores
en el trabajo
con armonía y dedicación.
También perdona mis pecados,
soy débil ante las tentaciones.
Por ello, pido que llenes
mi corazón de fortaleza y verdadera fe,
para que nada me haga dudar de tu amor sin medida
y de la gracia divina que tienes para mí.
Amén




