Desarrolla el amor propio
Para lograr desarrollar este amor propio, es necesario pedirle a Dios que nos libre de todo prejuicio y culpa que podamos experimentar, el Señor quiere que nos amemos tanto como Él nos ama.Bendito Dios y amado Padre celestial,
una vez más, vengo a ti con mi mente
y mi corazón abierto para ti.
En esta mañana, donde apenas comienza el
día, me presento ante ti, para que Tú me
recibas como una ofrenda delante de tu santo
trono y gobiernes cada espacio de mi vida.
Se Tú, amado Dios, reordenando todo lo
que hay en mi corazón este día.
Hoy, Padre amado, quiero presentarme ante ti
y traer delante de tu presencia, una petición
muy especial que está en mi corazón,
y sé que solo Tú puedes ayudarme.
Siempre te pido que me ayudes y enseñes a amar
a mi prójimo, a mis hermanos, conocidos y a
muchas otras personas, sin embargo, Tú en tu
palabra, me enseñas que también debo
amarme a mí mismo.
Porque si no me amo a mi mismo,
entonces, es imposible que yo
pueda amar a otra persona.
Es por este motivo, Padre amado, que yo
te ruego en este momento que Tú me
enseñes cómo debo amarme a mí.
Enséñame a darme cuenta de las necesidades
que tienen mi alma y mi corazón, y que muchas
veces no escucho por querer escuchar primero
las necesidades de otras personas que amo.
Ayúdame a ser sincero conmigo mismo cuando estoy
agotado y quita de mí la culpa si reservo un tiempo
solo para mí, para así saciar esa necesidad de alejarme,
tal vez por un momento, solo contigo y así poder
disponer de un momento de calma.
De manera que yo pueda meditar y encontrar el
silencio que necesito, para lograr escuchar tu voz y
a mi propio corazón, así darle la atención que necesita.
Enséñame en este nuevo día que comienza a
amarme y aceptarme tal como soy, porque así
me has creado Tú, porque si Tú me amas,
no puedo yo despreciarme a mí mismo.
Dame la fuerza que necesito para luchar cada día
y convertirme en una mejor persona, que en
cada área de mi vida, Tú siembres la
motivación necesaria para lograrlo.
Quita de mí, el miedo a ser auténtico, a ser
yo mismo delante de cualquier persona, y
no fingir una conducta, gusto o sentimiento,
solo para agradar a los demás.
No quiero ser una persona en la intimidad
y otra en público, no quiero tener una
doble vida, amado Dios, ayúdame
a ser libre y auténtico.
No quiero desgastar mi energía, mi fuerza y mi
tiempo, en simplemente querer complacer a
otras personas, y dejar de un lado mis deseos,
porque solo quiero agradarte a ti, sé que,
si te agrado a ti, entonces nadie podrá decir
nada malo de mí.
A partir de este nuevo día, Señor, quiero comenzar
a ser una persona que se preocupa por sí misma,
sin dejar a un lado la consideración con quien
la necesite, ni la hospitalidad, para el que
requiera de mi ayuda y protección.
Pero también, me comprometo a atender
mis propias necesidades, tener consideración
conmigo mismo, y buscar también mi
propio bienestar.
Hoy quiero pedirte que Tú, saques de mi vida
todo lo malo, cada sentimiento y emoción
negativa que le hace daño a mi corazón.
Hago una promesa a mí mismo delante de ti,
para buscar cada día desarrollar mis dones
al máximo, así aprovechar cada uno de los
talentos que Tú me has dado.
Señor, que a partir de este día, mi amor
propio crezca y se fortalezca a diario en mi vida.
Amén.

