Poderosa oración navideña para acostar al Niño Dios en el pesebre
Este momento de la noche debe ser una ceremonia formal, en la cual se le dará la bienvenida al Niño Dios al hogar. Debe ser realizada con profunda devoción y todos los presentes deben repetir la oración, para que así penetre en cada uno de los corazones de sus fieles. Es importante concentrarse en la oración mientras se proclama, puesto que acostar al Niño Dios es el momento más importante de la navidad.Querido Dios, esta preciosa noche te damos gracias
por permitirnos estar aquí reunidos, para así adorar
al Niño Jesús.
Esta noche de su nacimiento, queremos
encomendarnos a ti, y a que manejes nuestras vidas a tu
voluntad, puesto que solo tú eres el que sabe a la
perfección cuál es el mejor destino para cada uno de nosotros.
Hoy que nace el dulce Niño Dios, queremos arrepentirnos de
todas las faltas que hemos cometido con anterioridad,
y que junto con su nacimiento recobremos la fuerza y las
virtudes que creíamos perdidas.
Hoy, en esta noche donde
se debe acostar al niño Dios en su cuna, te pedimos
que ilumines nuestros corazones.
Tú, San José, ejemplo de nobleza, fidelidad y valentía,
te pedimos que nos ayudes a cumplir el rol que nos
corresponde en nuestra vida, a pesar de que al principio
no comprendamos la voluntad de Dios.
Actúa como ejemplo
para esos padres que sin importar las adversidades deben
permanecer firmes en la fe, y ayúdanos a educar con ternura
a quien lo necesite, ofreciendo siempre una mano amiga.
Queridísima Virgen María, tú que aceptaste sin dudar la
misión que Dios tenía para ti, y que quisiste a tu hijo con
el amor más puro; te pedimos que intercedas por cada
uno de nosotros en las dificultades, y que ruegues por nosotros,
para que podamos superar cada obstáculo en nuestro camino.
Te damos gracias por tu amor infinito,
y te adoramos con inmensa devoción. Y finalmente a ti,
precioso Niño Dios, te arrullamos en
nuestro pesebre con el cariño más puro.
Te damos la bienvenida
a nuestro hogar, para que entres en él y limpies toda maldad,
y para que también entres en el corazón de cada uno de nosotros,
y que con tu nacimiento, nazca en nuestro ser la semilla de la esperanza.
Querido Niño Dios, te damos gracias,
y te alabamos de forma incondicional.
Amén.

