Bendice tu hogar con San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel es considerado como la máxima autoridad en los ejércitos de Dios frente al mal. Es el encargado de vencer a Satanás quien es su principal enemigo. Es representado con traje de guerrero como príncipe de la milicia celestial, su nombre es clamor de fidelidad; Siempre fiel y obediente a Dios, inspirador de otros ángeles. Las lucha mas difícil se las dejamos a él, por ello imploramos una oración en su nombre para que proteja nuestro hogar de infidelidades, intriga, traición, odio y desilusión.Glorioso San Miguel Arcángel
Escucha mi plegaria con fe y devoción,
te pido que protejas y bendigas mi hogar de los espíritus del mal,
Satanás ofrece tentaciones a mi familia para caer en pecado,
levanta tu espada contra él y libra la batalla.
No permitas que mi hogar se vea perturbado por los espíritus infernales que intentan dominar el mundo.
Valiente guerrero,
luchador incansable,
fiel seguidor de Dios Todopoderoso,
obediente a sus palabras y ejemplo entre los ángeles del cielo,
cuida mi puerta sin descanso para que mi casa sea llena de paz, tranquilidad y amor.
Te ruego humildemente nos libres de todo mal,
ahuyenta a Satanás y envíalo al infierno,
lejos de mi hogar donde reposa la bendición de Dios.
Escucha mi oración y nunca me abandones, en tus manos encomiendo mi casa, mi familia y mi hogar.

Dame fortaleza en el Dios Supremo,
contagia mi vida de fuerza y voluntad para luchar cada día con valentía,
sin decaer ni un momento.
No espero mas que protección ante las perversiones que azotan al mundo,
soy tu soldado y quiero batallar como tú lo haces.
Derrama en nuestros corazones el verdadero sentimiento de la humildad,
controla mis deseos y pasiones cuando las tentaciones crucen mi camino,
hazme ejemplo a seguir ante los ojos de Dios y del mundo,
que la bondad y la caridad permitan ayudar a quien lo necesite.
Permíteme amar desinteresadamente y perdonar sin resentimientos
a quienes me hicieron daño a mi o a mi familia.
Bien lo dijo Jesús en la Cruz “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
Quiero ser obediente ante ti
para que nos concedas la gracia divina de ser protegidos en esta vida mortal,
que las cargas sean llevaderas y soportables en nuestros hombros
y si caemos con nuestra cruz a cuestas podamos levantarnos con la fe de que siempre cuidarás mis pasos
y me defenderás del enemigo.
Amén.





