Cómo ser Santo ante los ojos de Dios
Una forma general de conseguir vernos santos ante Dios es seguir obedientemente los consejos bíblicos. Debemos mantener una conducta intachable ante la sociedad, mantenernos alejados del pecado, la fornicación, el adulterio, el odio y la maldad. Esto no quiere decir que debemos darnos un tratamiento severo al cuerpo. Es decir, llevar una vida de privaciones extremas, Dios quiere que disfrutemos de cosas buenas. Ser Santos significa estar unidos en Cristo, a Dios perfecto y santo. Mateo 5:48, “Sean por tanto perfectos como es perfecto su Padre Celestial”. Nos ordena Jesucristo, Hijo de Dios; en Timoteo 4:3 “Sí lo que Dios quiere es su santificación”. ¿Cómo ser un Santo y cuáles son los pasos para llegar? El primer medio para nuestra santificación y el más necesario es el Amor que Dios nos ha inculcado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo. Ese mismo amor a Dios debemos sentirlo por el prójimo. Pero para que ese amor se multiplique, debemos regar esa semilla con la Palabra de Dios. Cumplir sus obras de voluntad y participar frecuentemente en los Sacramentos.
Asistir a la Eucaristía y a otras funciones sagradas, aplicarse de una manera fiel y constante a la oración. A la abnegación de sí mismo, a una entrega fraternal y piadosa al servicio de los demás y sobre todo a la práctica de todas las virtudes.

