Nuestra salvación pasa por la muerte de Jesús necesariamente
Aún hoy, todos nosotros estamos llenos de pecados, hasta la persona que trate de seguir siempre la voluntad de Dios, peca. No obstante, después de la venida de Cristo, las cosas han cambiado y hemos podido superar todos esos pecados y ser perdonados por el Padre. Podemos ver a Jesús como ese abogado que intercede por nosotros ante el Señor, siempre vela por nuestra vida y trata de que seamos absueltos y es que ese fue su objetivo al venir a la Tierra. Jesús se presentó como un sacrificio, al ser el hijo del Todopoderoso, su muerte sería más impactante. Sus acciones son descritas como un intercambio divino, en el que su vida suplanta a la de todos nosotros. El mundo estaba en constante caos antes de que él trajera su mensaje. El hombre estaba sumido en la miseria y la maldad, era necesario un cambio, un castigo. Pese a esto, Jesucristo decidió que él sufriría ese castigo por nosotros y murió para evitar que el Padre nos condenara eternamente, él confiaba en nosotros y nos dio la tarea de cambiar al mundo. Antes se realizaban rituales, en el que un cordero era sacrificado y su sangre se daba como ofrenda, esto significaba que los crímenes cometidos contra el cielo y que merecían muerte, eran pagados. Es debido a ello que Jesús es nombrado como el Cordero de Dios, su sacrificio fue el pago o la redención de todos nosotros.

