Oración para que descanse en paz e iluminar el camino a la eternidad
Dado el momento del deceso, es de suma importancia que de manera inmediata se alumbre el cuerpo del fallecido, para luego elevar al cielo la siguiente oración. Intentando dejar de lado el dolor, y con calma iniciarla.¡Oh Padre Amado! A ti, que vives y reinas en
la eternidad, elevo mi oración. Oración que he
de alzar con mi más grande sentimiento de
tristeza.
Al saber que su camino ha llegado a su fin,
te imploro Padre que, en este día tan triste
nos unas, y nos dotes de fuerza, fuerza
misma, que utilizaremos para sobrellevar esta
penosa situación.
Quiero agradecerte por habernos dado la
maravillosa oportunidad de haber tenido a tan
increíble persona presente en nuestras vidas
y en nuestras familias.
Gracias por cada momento feliz que vivimos
juntos, por cada enseñanza o aprendizaje que
nos dejó, y por cada momento vivido a su
lado te agradezco.
Padre amado, tu que hoy has decidido
llevarte su alma y espíritu, te ruego Señor le
des cabida en tu maravilloso reino, que en su
despertar eterno se encuentre con la grata
sorpresa de tu presencia.
Ruego porque allá en cielo pueda reunirse
con los que antes ya han partido.
Concédele Padre su descanso eterno,
y salva su alma de las llamas del infierno.
Señor no cuestiono tu decisión, y nunca lo
haré porque sé y entiendo que todos tenemos
un tiempo definido en este plano.
Solo ruego porque su propósito en la vida
haya sido realizado, que en su muerte pueda
tener la tranquilidad de haberse cumplido,
que al llegar el cielo sus cuentas puedan ser
rendidas ante ti, y sus pecados perdonados.
Ruego porque en su asunción al cielo
encuentre la paz que acá en la tierra tanto
deseo encontrar, deseo también, que su
descansar eterno no se vea interrumpido
por cualquier atadura a su vida en la tierra.
Solo deseo que su alma descanse al fin,
y ahora que ha partido pueda gozar de tu
presencia y compañía eterna.
Señor concédenos a nosotros serenidad, para
cuando llegue el momento de despedirnos
finalmente, que nuestros corazones sean
invadidos de ese infinito amor que en vida le
demostramos, y el dolor de su partida sea
más fácil de sobrellevar.
Que esta tristeza que hoy nos embarga,
se la otorgues, por la paz de saber que en tu
Reino ya no habrá para él más sufrimiento ni
dolor.
Padre Misericordioso y grande, solo te pido
que oigas mis palabras, que saques su alma
de pena y le lleves al descanso eterno.
Ruego, por que los pecados que haya
cometidos los perdones, para que así logre
disfrutar de las maravillas que en el cielo se
hallen, que en su ahora caminar eterno se
encuentre la Gloria.
Amén.

