Oración para los difuntos queridos ilumina sus almas
Prepara tu cuerpo y alma para iluminar esa ánima que acaba de salir de ese cuerpo. Permitiendo la unión de la misma a los ejércitos del padre de los cielos que a todos y cada uno de nosotros aporta paz y armonía. Una vez entendido esto comienza colocando tus rodillas levemente contra el suelo. Luego de colocar tu mente en blanco y de imaginar una luz como la de una vela. Mientras que tienes los ojos cerrados une las palmas de tus manos y de todo corazón inicia esta oración para difuntos queridos: Dios eleva sus almas al cielo esta forma.Oh santo padre todopoderoso que en los cielos te encuentras,
te pido en este momento que me brindas el apoyo,
que tanto necesito para poder iniciar Esta oración y hablar,
desde lo más profundo de mi alma trayendo a ti,
la única y verdadera solidaridad que hay dentro de mí,
que más Nadie merece escuchar.
Porque el amor en ti es tan inmenso,
que todo lo puede todo lo sobrepasan,
trayendo la armonía en nuestra vida,
y la felicidad plena a todo el que te la pide de manera correcta.
Y sin dudar por un solo momento me acerqué a ti,
pidiéndote por esta alma que está a punto de partir al cielo,
te pido de sagrado corazón que no encuentre camino en la maldad,
sino la luz que tú posees,
esa única luz que lo puede guiar a la vida eterna.
Sin lugar a dudas,
como en tu palabra está señalado y como mi fe me confirma,
de esta forma será porque tú eres mi padre y lo que yo a ti te pido,
en el nombre de Jesús tú me has dicho que me lo cumpliras.
El santo sagrado señor de los cielos dale vida eterna a esta anima,
que sube hacia los reinos de Dios y se encamina hacia la eternidad Sagrada,
que tú nos has prometido padre todopoderoso sé que no la abandonaras,
ni por un solo momento y tus ángeles custodios la guiarán hasta la puerta,
donde San Pedro abrirá con gozo y alegría porque,
se une uno más más de tus fieles seguidores.
Por eso de corazón a ti te lo pido en este momento Santo celestial
custodio de toda la realidad, tú que yaces ahí en el trono de los cielos,
velando por todos y cada uno de nosotros,
sin esperar nada a cambio porque esa es tu gracia,
tan hermosa y tan duradera a la cual nada
tiene comparación en tu gloria.
Amén.

