Poderosa oración al Divino Niño Jesús de mi vida para la protección

poderosa oracion al divino nino jesus de mi vida para la proteccion

Dios envió al mundo a su hijo unigénito llamado Jesús. Fue concebido por la Gracia de Dios en el vientre de su madre. La Virgen María quien asumió el rol de madre como la mejor y la más amorosa de Todas. Jesús desde muy pequeño sintió esa misión de servir al prójimo y al mundo entero, se convirtió en el Niño Jesús. Utiliza la Poderosa Oración al Divino Niño Jesús de mi vida para la protección de tu hogar, tu familia y del mundo.

El planeta tierra esta lleno de peligros, no solo por los peligros del cuerpo como accidentes, desastres naturales, enfermedades, muertes. Sino también por los peligros del alma, depresión, enojo, ira, dolor, odio; que nos llevan a convertirnos en pecadores. Como seres humanos es instinto natural cuidarnos y protegernos, pero siempre nos ayuda tener una gracia espiritual que nos cuide de todo mal.

Índice

    Divino Niño Jesús, protégenos de todo mal

    El mensaje de amor y esperanza que Dios ha querido enviarnos a nosotros a través de Jesucristo. Inicia desde el momento en que Jesús, siendo aun un pequeño, comienza a desarrollar su vida bajo las enseñanzas de Dios. Y a representar ante el mundo el sentimiento de servir a los más necesitados, convirtiéndose en el Divino Niño Jesús.

    Su misión fue evangelizadora de dar a conocer la palabra del Padre Santo y bajo el poder y la voluntad de Dios. Jesús fue un niño como todos, pero en su verdadera esencia espiritual, contaba con una sabiduría especial que lo hacía único e incomparable. Ofrezcamos una Poderosa Oración al Divino Niño Jesús de mi vida para la protección.

    Mi amado y Venerado Niño Jesús

    Divino Niño Jesús,

    que alegría da a mi alma

    saber que siempre escuchas al que llama ante ti.

     

    Jamás dejas por fuera

    de la protección de tu manto

    a quien humildemente se arrodilla

    y pide piedad delante de ti.

     

    Bendita tu misericordia

    y tu infinito amor,

    que te hace grande de espíritu.

     

    Porque aunque seas un pequeño niño,

    has sido bañado desde el vientre de tu madre

    como el elegido ante el mundo por el Padre Celestial,

    con el fin de traer el mensaje de paz, amor y vida eterna.

     

    Además no me prives de recibir tu amor verdadero

    por ser un pecador,

    porque sabes que lucho enormemente

    con las tentaciones del demonio

    para alejarme de la oscuridad.

     

    También sabes que el pecado envuelve al mundo

    e intento zafarme de él

    implorando tu nombre

    y manteniendo firme mi fe en ti y en Dios.

     

    Por eso recurro a ti,

    con mi corazón humilde

    y hambriento de conocimiento divino,

    porque a través de ti Dios

    quiero hacerme un ser de bien para

    servir al mundo en tu nombre.

    dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza

    Asimismo toma mi vida,

    te la entrego toda

    en cuerpo y alma.

     

    Y siendo de ti,

    no permitas que nada malo pueda pasarme,

    aleja las maldades

    que aquejan al mundo.

     

    También aleja los peligros

    que causen dolor

    a mi cuerpo

    y que afecten mi relación contigo.

     

    Por ello intento a diario

    cuidar de mi sentir por ti,

     de mantener mi humanidad sana,

    completa, lejos de dolor y enfermedades.

     

    Pero el demonio no descansa

    y no deja de rondarme,

    porque está esperando

    cualquier momento de debilidad para atacar.

     

    Es allí donde

    necesito de tu gracia divina,

     de tu poder protector,

    y de tu espíritu de lucha.

     

    Porque así podré librar

    cada una de las batallas contra el malvado enemigo

    que quiere mi destrucción y que desea apartarme

    del camino de la verdad y la vida.

     

    Te adoro mi Niño Amoroso,

    Mi niño Jesús,

    pequeño amigo y fiel compañero.

    Finalmente en tus manos dejo mi vida.

     

    Amén

    Tiempo para la oración al Niño Jesús

    Es muy fácil recurrir a los ángeles o a los santos cuando necesitamos algo que no logramos resolver en este plano terrenal. Pero la verdadera fe va más allá de decir una simple oración y sentarnos a esperar el milagro o la bendición. La devoción debe ser desde el corazón y con sincera entrega.

    La oración tiene un poder infinito, pero hay que alimentar la fe de nuestros corazones. Regar cada día el amor que sentimos, la devoción y la entrega. Debemos dedicar tiempo al Divino Niño, contarle que le amamos y que confiamos en él.

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