Divino Niño Jesús, protégenos de todo mal
El mensaje de amor y esperanza que Dios ha querido enviarnos a nosotros a través de Jesucristo. Inicia desde el momento en que Jesús, siendo aun un pequeño, comienza a desarrollar su vida bajo las enseñanzas de Dios. Y a representar ante el mundo el sentimiento de servir a los más necesitados, convirtiéndose en el Divino Niño Jesús. Su misión fue evangelizadora de dar a conocer la palabra del Padre Santo y bajo el poder y la voluntad de Dios. Jesús fue un niño como todos, pero en su verdadera esencia espiritual, contaba con una sabiduría especial que lo hacía único e incomparable. Ofrezcamos una Poderosa Oración al Divino Niño Jesús de mi vida para la protección.Mi amado y Venerado Niño Jesús
Divino Niño Jesús,
que alegría da a mi alma
saber que siempre escuchas al que llama ante ti.
Jamás dejas por fuera
de la protección de tu manto
a quien humildemente se arrodilla
y pide piedad delante de ti.
Bendita tu misericordia
y tu infinito amor,
que te hace grande de espíritu.
Porque aunque seas un pequeño niño,
has sido bañado desde el vientre de tu madre
como el elegido ante el mundo por el Padre Celestial,
con el fin de traer el mensaje de paz, amor y vida eterna.
Además no me prives de recibir tu amor verdadero
por ser un pecador,
porque sabes que lucho enormemente
con las tentaciones del demonio
para alejarme de la oscuridad.
También sabes que el pecado envuelve al mundo
e intento zafarme de él
implorando tu nombre
y manteniendo firme mi fe en ti y en Dios.
Por eso recurro a ti,
con mi corazón humilde
y hambriento de conocimiento divino,
porque a través de ti Dios
quiero hacerme un ser de bien para
servir al mundo en tu nombre.
Asimismo toma mi vida,
te la entrego toda
en cuerpo y alma.
Y siendo de ti,
no permitas que nada malo pueda pasarme,
aleja las maldades
que aquejan al mundo.
También aleja los peligros
que causen dolor
a mi cuerpo
y que afecten mi relación contigo.
Por ello intento a diario
cuidar de mi sentir por ti,
de mantener mi humanidad sana,
completa, lejos de dolor y enfermedades.
Pero el demonio no descansa
y no deja de rondarme,
porque está esperando
cualquier momento de debilidad para atacar.
Es allí donde
necesito de tu gracia divina,
de tu poder protector,
y de tu espíritu de lucha.
Porque así podré librar
cada una de las batallas contra el malvado enemigo
que quiere mi destrucción y que desea apartarme
del camino de la verdad y la vida.
Te adoro mi Niño Amoroso,
Mi niño Jesús,
pequeño amigo y fiel compañero.
Finalmente en tus manos dejo mi vida.
Amén

