Saltar al contenido

Oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida!

26 septiembre 2020
Oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida!

Oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida! Reprende todo espíritu de lujuria que quiera entrar en la mente y corazón de los hijos del Altísimo. La lujuria o el apetito sexual, es desear tener relaciones sexuales descontroladamente. No escatima en límites; además, cuando se está dentro de un matrimonio y se deja tocar por la lujuria, puede dar pie al adulterio, el cual también es pecado.

Uno de los pecados que más aborrece Dios, es la lujuria; porque no solo estamos actuando en contra de los designios de Dios, sino que además estamos pecando contra nuestro propio cuerpo y este es templo y morada del Espíritu Santo.

Oración católica fuerte contra la lujuria

Amado Padre Celestial, Omnipotente y gran Señor; a ti sea toda la gloria y la honra por siempre y para siempre. Porque solo tú eres digno de recibir suprema alabanza y adoración, mi alma y corazón anhelan tu presencia.

Amado Señor, Rey de todo;

primeramente quiero darte gloria y honra,

porque solo mereces recibirla.

 

No hay otro Dios mejor que tú,

el Alfa y la Omega, principio y fin.

 

Eres merecedor de toda adoración

y alabanza; porque por

ti fueron hechas 

todas las cosas, y solo

por ti dejarán de ser.

 

Ciertamente, bendito Señor,

reconozco que soy carne,

la cual es pecaminosa

y llena de perversidad.

 

Debido a esto, temo en algún

momento tropezar

y dejarme llevar por

apetitos de la carne.

 

Por lo tanto, Dios mío,

te ruego que seas sujetando mi carne

a tu santa voluntad.

 

Quita de mí todo deseo

carnal y maligno, porque yo

solo quiero servirte

en perfecta santidad.

 

Líbrame, oh Padre,

del deseo desenfrenado;

debido a esto, me he

visto en pruebas y

tentaciones, más no quiero fallarte.

 

Amado Padre,

mi cuerpo es tu

templo y morada.

 

Por lo que anhelo siempre

permanezca limpio

y sin mancha, en tu palabra

está escrito que 

nuestra vestidura debe ser pura,

banca y sin mancha.

 

Por lo que, te ruego mi Señor,

limpia mi corazón de cualquier

cosa que ensucie

tu santo templo.

 

Asimismo, controla mis emociones

y mis pensamientos, que sean

siempre según tú

santa y divina voluntad.

 

Padre bueno,

instrúyeme en el buen camino;

porque por mis propios designios

es que puedo caer.

 

Toma control de mis ojos, 

ya que ellos pueden ser

arma para yo caer.

 

Toma cautivo mi carne;

ya que por sí sola peca y yo

quiero permanecer

en santidad delante de ti.

 

Toma control de mis manos,

porque pueden 

ser tomadas contra mí.

 

Reconozco, mi Señor,

que sin ti nada puedo hacer.

 

Claro está que solo

contigo puedo pasar 

y salir en victoria ante todo

problema o tribulación.

Desecha mi antigua

manera de vivir;

porque vivía en constantes

equivocaciones.

 

Aparta de mí toda

inmundicia y cualquier

otra cosa mala que perturbe

mi comunión contigo.

 

No puedo estar tranquilo sabiendo 

que el enemigo está al

asecho y en constante

movimiento para yo caer.

 

Ya que esa es la tarea 

que más le gusta hacer, más

tú Poderoso Gigante

puedes más que todo eso.

 

Cristo bendito,

sé tú fortaleciéndote en mi debilidad.

 

Así como estuviste en las

pruebas junto a Job,

permanece junto a mí y

guíame por tu senda.

 

Amado Padre,

recibe toda adoración

por toda la eternidad.

 

Asimismo te agradezco por

toda tu misericordia,

porque a pesar de mi

forma pecaminosa,

aun así permaneces junto a mí.

 

Gracias te doy, oh Dios,

porque sé que estás obrando en mí,

vivo confiado en que si

permanezco junto a ti.

 

Nada podrá tocarme y solo moraré

en santa comunión contigo.

 

Finalmente,

solo tú conoces lo que

hay en mi corazón.

 

Por tanto te pido que obres en él

conforme lo que creas es

lo mejor para mí.

 

Amén.

Dios se fortalece en la debilidad

Siempre hay que procurar cerrar todas las puertas para que el enemigo no pueda entrar en nuestras vidas. Con esta oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida! Es un arma más contra el enemigo para protegernos de los deseos desenfrenados de la carne.

El enemigo es astuto, y siempre buscará la manera de persuadirnos para que pequemos; ciertamente hay situaciones diferentes para cada uno de nosotros. Pero, la buena noticia es que tenemos al Dios Todopoderoso de nuestro lado; por lo tanto, Él peleará junto a nosotros contra el enemigo y sus huestes.