Oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida!

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Oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida! Reprende todo espíritu de lujuria que quiera entrar en la mente y corazón de los hijos del Altísimo. La lujuria o el apetito sexual, es desear tener relaciones sexuales descontroladamente. No escatima en límites; además, cuando se está dentro de un matrimonio y se deja tocar por la lujuria, puede dar pie al adulterio, el cual también es pecado.

🙏 Oración Católica Fuerte CONTRA LA LUJURIA ¡Aléjala de mi Vida! 🙇

Uno de los pecados que más aborrece Dios, es la lujuria; porque no solo estamos actuando en contra de los designios de Dios, sino que además estamos pecando contra nuestro propio cuerpo y este es templo y morada del Espíritu Santo.

Índice

    Oración católica fuerte contra la lujuria

    Amado Padre Celestial, Omnipotente y gran Señor; a ti sea toda la gloria y la honra por siempre y para siempre. Porque solo tú eres digno de recibir suprema alabanza y adoración, mi alma y corazón anhelan tu presencia.

    Amado Señor, Rey de todo;

    primeramente quiero darte gloria y honra,

    porque solo mereces recibirla.

     

    No hay otro Dios mejor que tú,

    el Alfa y la Omega, principio y fin.

     

    Eres merecedor de toda adoración

    y alabanza; porque por

    ti fueron hechas 

    todas las cosas, y solo

    por ti dejarán de ser.

     

    Ciertamente, bendito Señor,

    reconozco que soy carne,

    la cual es pecaminosa

    y llena de perversidad.

     

    Debido a esto, temo en algún

    momento tropezar

    y dejarme llevar por

    apetitos de la carne.

     

    Por lo tanto, Dios mío,

    te ruego que seas sujetando mi carne

    a tu santa voluntad.

     

    Quita de mí todo deseo

    carnal y maligno, porque yo

    solo quiero servirte

    en perfecta santidad.

     

    Líbrame, oh Padre,

    del deseo desenfrenado;

    debido a esto, me he

    visto en pruebas y

    tentaciones, más no quiero fallarte.

     

    Amado Padre,

    mi cuerpo es tu

    templo y morada.

     

    Por lo que anhelo siempre

    permanezca limpio

    y sin mancha, en tu palabra

    está escrito que 

    nuestra vestidura debe ser pura,

    banca y sin mancha.

     

    Por lo que, te ruego mi Señor,

    limpia mi corazón de cualquier

    cosa que ensucie

    tu santo templo.

     

    Asimismo, controla mis emociones

    y mis pensamientos, que sean

    siempre según tú

    santa y divina voluntad.

     

    Padre bueno,

    instrúyeme en el buen camino;

    porque por mis propios designios

    es que puedo caer.

     

    Toma control de mis ojos, 

    ya que ellos pueden ser

    arma para yo caer.

     

    Toma cautivo mi carne;

    ya que por sí sola peca y yo

    quiero permanecer

    en santidad delante de ti.

     

    Toma control de mis manos,

    porque pueden 

    ser tomadas contra mí.

     

    Reconozco, mi Señor,

    que sin ti nada puedo hacer.

     

    Claro está que solo

    contigo puedo pasar 

    y salir en victoria ante todo

    problema o tribulación.

    el que mire a una mujer para codiciarla ya cometio adulterio

    Desecha mi antigua

    manera de vivir;

    porque vivía en constantes

    equivocaciones.

     

    Aparta de mí toda

    inmundicia y cualquier

    otra cosa mala que perturbe

    mi comunión contigo.

     

    No puedo estar tranquilo sabiendo 

    que el enemigo está al

    asecho y en constante

    movimiento para yo caer.

     

    Ya que esa es la tarea 

    que más le gusta hacer, más

    tú Poderoso Gigante

    puedes más que todo eso.

     

    Cristo bendito,

    sé tú fortaleciéndote en mi debilidad.

     

    Así como estuviste en las

    pruebas junto a Job,

    permanece junto a mí y

    guíame por tu senda.

     

    Amado Padre,

    recibe toda adoración

    por toda la eternidad.

     

    Asimismo te agradezco por

    toda tu misericordia,

    porque a pesar de mi

    forma pecaminosa,

    aun así permaneces junto a mí.

     

    Gracias te doy, oh Dios,

    porque sé que estás obrando en mí,

    vivo confiado en que si

    permanezco junto a ti.

     

    Nada podrá tocarme y solo moraré

    en santa comunión contigo.

     

    Finalmente,

    solo tú conoces lo que

    hay en mi corazón.

     

    Por tanto te pido que obres en él

    conforme lo que creas es

    lo mejor para mí.

     

    Amén.

    Dios se fortalece en la debilidad

    Siempre hay que procurar cerrar todas las puertas para que el enemigo no pueda entrar en nuestras vidas. Con esta oración católica fuerte contra la lujuria ¡Aléjala de mi vida! Es un arma más contra el enemigo para protegernos de los deseos desenfrenados de la carne.

    El enemigo es astuto, y siempre buscará la manera de persuadirnos para que pequemos; ciertamente hay situaciones diferentes para cada uno de nosotros. Pero, la buena noticia es que tenemos al Dios Todopoderoso de nuestro lado; por lo tanto, Él peleará junto a nosotros contra el enemigo y sus huestes.

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