Ora por tus hijos con esta poderosa oración dedicada a ellos
Lo primero que debes hacer es dedicar con fervor y fe todas tus buenas intenciones al deseo de bienestar y éxito que quieres para tus hijos. Junto a la liberación de los pensamientos negativos que puedan existir en tu corazón, y solo así será efectiva.Señor de los cielos,
Padre Creador, celestial y omnipotente
te ruego, cubras con tu manto a mi hijo
para, que lo guíes por el camino de la salvación.
Protege además su andar y decisión
para que así cuando llegue el momento
de su encuentro contigo pueda entrar al edén,
con el más grato y satisfactorio gozo en su corazón.
Amadísimo Padre,
llena de amor su vida
y mantenlo fuerte noble y erguido,
como un pedestal.
Ante los embates de los enemigos del bien.
Ilumina su vista y hazlo ágil
para sortear cada obstáculo que se
le presente en su vida,
sin temer nunca al maligno,
y que siempre recuerde que solo
Tú eres el camino.
Por eso Dios mío
te encomiendo a mi hijo,
hazlo de corazón noble, espíritu fuerte,
trato agradable y estilo paciente,
enciende en el la llama de la justicia y la libertad.
Concédele dones y virtudes
que lo hagan una persona de bien ante
tus hijos y los del mundo.
Nútrelo de sabiduría y comprensión
para entender las situaciones adversas de la vida,
finalmente, llénalo de compasión
para poder perdonar.
Haz que su corazón no sea corrompido
por sentimientos de odio,
libéralo de malos pensamientos contra sus iguales,
y acércalo al camino del bien.
Así, Bendito Padre
te agradezco por este tan hermoso regalo,
mi hijo que es también tu hijo,
lo recibo con los brazos y sé que también Tú.
Enseñale, cada una de las herramientas
que necesita en su andar,
y cuando ya llegue el momento de alzar vuelo.
Para recorrer el mundo y tomar las
riendas de su vida,
lo protejas de las malas decisiones,
y lo cubras bajo tu manto.
Creador de todo,
Amo y Señor de mi vida
te agradezco cada momento
en el que me has permitido estar con él.
Agradezco cada sonrisa de alegría y felicidad
porque disfrutó de su bienestar,
aunque, también agradezco cada llanto
porque nos permite aprender y mejorar,
ya que no somos perfectos.
Por ello mi Dios imploro
¡protege a mi hijo!
Que cuando ya sea el momento de
mi partida a la eternidad
sigas guiando cada paso y cada decisión
y que mi partida nunca sea motivo para
desviarse de tu camino.
Finalmente, Dios y Señor mío
te pido que protejas
a todos los hijos del mundo,
y llenes de felicidad, bondad y gozo sus caminos.
Amén.





