Para sanar a los enfermos con la oración a Jesús de Medinaceli
Los lugareños y con la asistencia de algún miembro de la familia real en el primer Viernes de marzo de cada año, toman siempre las calles con una procesión para demostrar su amor y devoción por el santo. Para expresar el recogimiento por el santo, al redentor todopoderoso, todos los viernes santos son los días especiales para realizarlo con la oración a Jesús de Medinaceli para sanar a los enfermos, es una oración que utilizan para pedir por los enfermos de la familia y el mundo entero.Señor Jesús de Medinaceli, redentor y Salvador nuestro,
mi buen Jesús, te alabo y adoro, te amo con todo mi corazón,
agradezco tu sacrificio por todos nosotros en la santa Cruz,
sabiendo que siempre estas a nuestro lado,
vigilándonos desde el cielo y que todo los sabes y nos escuchas.
Mi verdadero médico que nos regalas salud,
Cuida siempre de nosotros y nos brindas de tu protección y consuelo
y te pido de todo corazón que también cuides a este ser querido que padece
por su enfermedad, recurro a tu Amor, bondad y clemencia grande
como redentor nuestro y pido por la salud de nuestros seres queridos y del mundo.
Tu que eres grande y poderoso, recibiendo y llevando en ti mismo nuestras enfermedades,
curabas las dolencias y males de personas que se te acercaban;
acudo lleno amor e ilusión, lleno de confianza
para pedir por la salvación y sanación de nuestro hermanos enfermos.
Por la salud de los enfermos y consuelo de los afligidos, que alivies y atiendas
en las enfermedades, concédeme mucha paz a mi alma y salud a mi cuerpo,
concédeme reposo en mis preocupaciones y angustias, ayúdame cuando sufra
por mi vida amorosa, concédeme la oportunidad de tener un buen trabajo
y escucha siempre mis necesidades y problemas.
Bendice Cristo Redentor siempre mi hogar, mi familia, trabajo, negocio y bienes,
bendice mi vida con abundancia, mucha salud, prosperidad y dicha,
bendíceme de paz, tranquilidad, armonía y amor,
bendíceme con consuelo cuando me sienta solo y triste.
Lléname Cristo Redentor de tu poderosa presencia misericordiosa,
Mi amado comprensivo y poderoso Cristo Redentor, Padre y del Espíritu Santo
y que la Santísima Virgen María nos cuide y nos proteja siempre.
Amén.

