Oración a San Ignacio de Loyola contra el demonio que me tienta
Este soldado español que se hizo Santo y Místico, tuvo antecedentes penales por su mal comportamiento, era conflictivo, violento y de actos sexuales irresponsables; se convirtió en el catolicismo cuando mientras estaba en convalecencia empezó a leer sobre la vida de Cristo y se le apareció la Virgen con su hijo. Por esta razón, San Ignacio de Loyola es el Santo más poderoso para mantener alejado el Demonio que te tienta con sus maldades y perversiones, ya que al tener una vida cargada de pecados se convierte en peregrino del señor para alejar las tentaciones.Bendito San Ignacio de Loyola,
Divino Santo de reflexión,
tú que fuiste pecador y que caminaste senderos del enemigo
de nuestra naturaleza humana, Satanás;
Sumergiste tus actos en maldad y moraste
en senderos de oscuridad y penumbra.
Fue la convalecencia quien te llevó a conocer la palabra de Dios
para darle a la iglesia las reglas de discernimiento
y enseñar a aceptar las inspiraciones buenas y rechazar las malas.
Presentas al diablo en nuestras vidas
como aquel soldado que circunda un castillo
buscando una pequeña abertura para poder entrar,
saquear y fugarse con las posesiones,
satanás estudia nuestra alma como el soldado al castillo,
buscando nuestras debilidades donde poder atacar.
Te suplico Santo Soldado, concédenos la gracia de conocer
aquellos puntos en los que somos mas vulnerables ante las tentaciones,
para poner barreras fuertes y solidas
ante los ataques de sus flechas de fuego.
Aparta la desolación de mi vida
porque se que me vuelvo un blanco fácil para el enemigo.
La oscuridad del alma,
la confusión del espíritu y la inclinación hacia lo terrenal y carnal
me distrae y me conduce a la duda, la falta de fe y de amor.
No permitas que en momentos difíciles,
el maligno llene de luz ante mis ojos lo que en verdad es oscuridad,
me muestre belleza donde todo es fealdad,
me incite a caminar senderos de rosas
donde son solo espinas dispuestas a marcar heridas en mi alma.
Fortalece mi lucha en contra de las cosas que me tientan,
si la tentación es comer en exceso practicaré la mortificación,
cuando la tentación es la envidia lléname de humildad.
Si la tentación es hablar mal del prójimo,
provéeme de ojos nobles para ver sus virtudes,
cuando la tentación es el adulterio,
reboza de ternura mi alma para amar a mi pareja.
San Ignacio de Loyola no me abandones
ni me dejes solo en este mundo de perversión,
no permitas que caiga en tentación,
ni permitas que vea con ojos diferentes a los de mi Dios,
no me dejes luchar este combate espiritual
sin tu mano protectora y guiadora.
Amén.

