Oración a la Sangre de Cristo tiene para cubrir tu negocio
Padre nuestro, gracias te doy por la sangre de tu Hijo amado; a quien tú enviaste a morir en una cruz, por toda la humanidad. A ti sea la gloria y la honra, tuya es toda adoración y alabanza.Dios soberano,
tu grandeza se extiende como el océano;
tú me iluminas con tu luz,
y me llenas con tu infinito amor.
Es por ello que te alaban,
los seres de la tierra;
porque tú riegas la tierra,
y nos das el nuevos frutos.
De igual manera alabo la sangre,
de tu hermoso hijo;
quien se entregó,
por mi.
Por lo tanto,
ningún ser creado dejará de alabarte;
tus obras inspiran mi ser;
y tus palabras me infunden aliento.
No obstante, confieso mi pecado;
para que tu me laves,
y me levantes porque el peso,
de mi pecado es grande.
Debido a ello
tu rostro se ha apartado de mí;
oh Dios escucha mi oración.
Pero mi esperanza, nunca morirá;
porque mi fe esta puesta en ti,
y no cesaré de decir que tú, eres grande.
No hay otro Dios,
cuya benevolencia sea como el basto cielo;
pues la tuya rebasa toda expectativa,
y tus promesas están grabadas en mi corazón.
Además tú te desprendiste de tu hijo,
por amor a tu creación;
por esa razón,
cánticos brotan de mi boca;
en acción de gracias a ti.
El júbilo, habita en mi vida;
por el hecho de saber que tu nos amas;
somos renovados cada día,
por tu poder.
Por ello, que nunca pare la adoración a ti;
siempre serás enaltecido,
la gloria y honra;
es para los que esperan en Jehová.
La sangre de Cristo, tiene poder;
por tal motivo te pido que nos cubras,
y nos bendigas siempre.
Asimismo tu sacrificio,
siempre será conmemorado por tus hijos;
que se encuentran agradecidos,
de tu amor.
Por otra parte,
te pido que me ayudes en mis negocios;
pues tu eres el único,
que me puede socorrer.
Tu sabiduría,
es muy extensa;
así que te ruego que me otorgues de ella,
para avanzar en mis negocios.
Porque la sabiduría humana,
se marchita;
pero tu conocimiento, nunca se apaga;
pues brilla con la intensidad del sol.
Del mismo modo ,
que el rey Salomón fue bendecido;
con sabiduría y éxito,
te pido que me otorgues esa misma bendición;
en mis negocios.
Que tu oído,
este presto a mi clamor;
y tu mano poderosa esté sobre mi causa.
Porque tú nunca,
dejas de bendecir a tus hijos;
pues tu dices que el que te busca,
te encontrara.
No hay ningún justo que mendigue pan,
esta es una promesa en la que creo rotundamente;
pues tú nunca nos abandonas,
y siempre estás a nuestra disposición.
Es por ello,
que nunca dejaré de confesar;
que tú eres el gran Soberano,
el que es; y que será.
Oh Señor,
tu sacrificio no fue en vano;
pues, fuimos rescatados
y cubiertos por tu sangre;
que nos libró de la ira venidera.
Por lo tanto,
siempre vivirá tu palabra en mi corazón;
nunca apartare tus promesas de mi vida,
y siempre guardaré tus mandamientos.
Tu gracia, sobreabunda en las vidas
de los que te buscan; y tu siempre te acuerdas
del justo; gracias a ti por tu gran amor;
y de igual manera,
a tu hermoso hijo por su sacrificio.
Amén.

