San Sebastián de Aparicio soluciona mis necesidades
Antes de iniciar este poderoso rezo debemos dejar claro, que no hay que tomar esta oración por broma o no se nos cumplirá la petición. Ya que uno de los requisitos fundamentales para que pueda funcionar es la fe y la devoción de nosotros hacia ellos.San Sebastián de Aparicio,
nuevamente estoy aquí viejo amigo,
para que me ayudes en este momento,
a solucionar las necesidades,
y problemas que tengo en
mi día a día.
Porque en más nadie confío,
sólo en ti Aparicio el Grande, soluciona
mis necesidades poniendo, mi alma y espíritu a
los pies de tu trono, y haciendo reverencia para
que intercedas por mí, en esta necesidad
que tengo actualmente.
Esta plegaria consiste,
en poner todo mi corazón,
para que puedas ver todas las necesidades,
que hay en mí y sin lugar a dudas,
socorrerme es lo que más,
necesito en estos momentos.
Porque un sentimiento, tan desagradable,
como lo es el miedo, se apodera de mí,
en este momento y no sé,
qué hacer viejo amigo.
Por eso estoy hoy aquí,
acudiendo a tu magnificencia
para que puedas, solucionar este mal
que apaña, mi corazón y no me deja cumplir,
con las necesidades de vivir
como un santo cristiano.
Por qué mi creencia,
siempre ha sido firme, en ti
y nunca ha flaqueado, ni por
un solo segundo, con una devoción infalible,
juego mi última carta y entablando,
una conexión contigo, espero
que mis problemas, pudieran llegar
a ser resueltos.
Porque sólo tú sabes, que hay en
mi corazón, y sabes cuando miento,
que cuando no lo hago, y como bien
lo sabes jamás me atrevería,
a mentirte a ti santo poderoso
que me miras desde el cielo.
Acude a mí como cual salvavidas,
acude a quién se ahoga,
o como el enfermo que necesita,
al médico para poder sanar.
Del mismo modo te necesito,
yo a ti santo amigo mío no me
abandones, en un momento tan
crucial como lo es este.
Dónde he quedado sin nada
en esta vida y desamparado y un
pensamiento ha iluminado mi alma
haciendo un llamado a ti
la única esperanza de permanecer
con vida ante estos problemas
y necesidades.
Por eso acudí a ti
sin dudarlo dos veces
porque sé que me respaldan
en esta situación en la que
no soy nadie sin ti viejo amigo.
Te pido de todo corazón,
nunca me abandones amigo mío,
porque mi corazón no aguantaría tal dolor,
y mi alma se fracturara
en mil pedazos.
Tu eres como el pilar que sostiene mi alma,
en este momento tan crucial y revelador,
y marcas un antes y un después
en mi historia, la historia que me
has ayudado a construir.
Por eso no me alcanzan las palabras,
para agradecer lo mucho que por mi hacer,
día a día, sin pedir nada a cambio,
desde el fondo de mi alma
te agradezco por todo.
Sin más nada que acotar
me despido haciendo una reverencia
no sólo con mi cabeza sino con mi alma.
Amén.

