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Novena poderosa de agradecimiento a nuestra Señora del Pilar

9 junio 2020
Novena poderosa de agradecimiento a nuestra Señora del Pilar

La leyenda sobre su origen se remonta al año 40, cuando de acuerdo con la tradición e testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe, conocida popularmente como el Pilar». La historia cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos dela ciudad, edificaron una capilla de adobe a orillas del Ebro. Este testimonio es recogido por un manuscrito que se custodia en el Archivo del Pilar. La devoción mariana comenzó en los albores cuando comenzaron las primeras peregrinaciones a Santa María la Mayor Donde predicaban esta novena poderosa de agradecimiento a Nuestra Señora del Pilar.

El 12 de octubre es el día que se celebra su día. Son las fiestas patronales de Zaragoza-España, Patrona de la ciudad.

Novena de agradecimiento a nuestra amada Señora del Pilar

En las fiestas del Pilar tienen lugar un buen número de iniciativas privadas de organizaciones o colectivos privados que aprovechan la semana para organizar muestras, concursos y otras actividades de interés popular. En los días de mayor actividad festiva, la ciudad triplica su número de habitantes. Donde se implementa esta novena poderosa de agradecimiento a Nuestra Señora del Pilar.

 Con tu manto de protección maternal,

a pesar de todo,

tú eres toda mi esperanza y consuelo.

 

 La madre que me ayuda y protege,

la madre que intercede,

ante Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

 Para que mis súplicas sean

escuchadas aun cuando a

menudo no me lo merezca.

 

Por saber eso y más son las veces

 que he suplicado, ciertamente que las

que te he agradecido.

 

Por otra parte, a ti madre misericordiosa,

te pido perdón; gracias por todo lo que me

has dado y no he sabido valorar.

 

Igualmente amada te doy las

gracias por la vida,

las penas y las alegrías,

gracias por tu intersección.

 

Alabado sea el Señor, que los Santos

ángeles y arcángeles; por supuesto, junto con

toda la Corte Celestial que siempre

te acompañan, tal como lo veo, iluminen cada uno de nuestros

pasos, y nos guíen por tu camino.

 

 Un camino lleno de amor,

santísima Virgen del Pilar, siempre

nos extiendes tu bendita mano,

para levantarnos de

donde estamos caídos.

 

¡Oh María Virgen Inmaculada

y siempre bendita!

Que en aparición singular y única

en victoria, nos dijiste; el Altísimo

Obrará por mí, milagros admirables.

 

 Sobre todo los que imploren

en sus necesidades y auxilios.

 

Tiende tus reconfortantes brazos

a donde me encuentro,

entrégame el auxilio que necesito.

 

Hoy con inmensa confianza a ti; me arrimo,

bajo tu amparo me refugio;

siempre me apoyaré en tu amor y

devoción, pues confió siempre.

 

En que tú me guiarás y me ayudarás,

ahora y siempre, con tu protección

y amparo me librarás en todo,

momento de todos los enemigos como

los males que nos asechen.

 

Omnipotente y Eterno Dios, que te

dignaste a disponer, que la Sacratísima

Virgen María; Madre tuya y mía.

 

Entre celestiales coros de

ángeles y sobre esta

columna de mármol enviada del cielo,

 viniera edificando tu para su honra.

 

Santísima Madre del Pilar;

no dejes nunca de mostrarnos tu clemencia,

 como tú compasión a todos los

que solicitamos de tu amparo.

 

 Reina nuestra, infinitas gracias

te damos, por abogar a favor nuestro;

gracias te damos también,

porque siempre te has mostrado

bondadosa y clemente,

 al escuchar nuestras oraciones.

 De rodillas delante de ti; hoy te

pedimos humildemente,

que nos sigas mostrando tu amor

como también tu misericordia,

  abriéndonos, tus dulcísimos brazos

para acogernos y protegernos bajo tu manto.

 

Mi Reina Virgen del Pilar, a ti acudo,

 para que me regales los dones preciosos

de la caridad, de la humildad

y de la obediencia mi bella

y adorada Virgencita.

 

No quiero irme sin tus favores;

mi buena Señora del Pilar.

 

Tú que eres tan amada de la

Santísima Trinidad, además te pido que me

ilumines para actuar con

diligencia y discernimiento.

 

Madre bella; madre del amor hermoso,

bendita y consagrada Madre del Señor,

tu que estás íntimamente unida al sol

de la divinidad, regálame de tu gracia.

 

Por favor pide a tu amado

Hijo Jesús, que sea mi protegido,

también como mi guía, para que a mi paso,

encuentres siempre abiertas todas las puertas,

como mis caminos limpios y despejados.

 

Virgencita del Pilar; siempre que te

llame Madre mía, ven a socorrerme;

sobre todo en mis momentos de debilidad,

y que tus manos generosas,

no dejen de bendecirme.

 

 Que tus ojos jamás dejen de mirarme

con piedad y misericordia.

 

Te pido Virgencita prodigiosa,

que tu imagen inspiradora, sea mi

compañía, extiéndeme Madre del

Pilar, tus amorosos brazos para

que sean mi refugio seguro,

en tiempos de tempestad.

 

 Santa Madre, llena de gracia,

caridad y amor de Dios; acompáñanos

por nuestro caminar por la vida.

 

Cuida delicadamente de nuestros

pasos como de nuestras

acciones, para que cuando

caigamos en tentación.

 

Virgencita del Pilar;

en realidad, grande es tu

poder para favorecer a los mortales.

 

Madre hermosa, concédenos un corazón

de igual manera, tan abnegado como el tuyo.

 

Yo de mi parte, te ofrezco mi

inmensa fidelidad y devoción

prometiéndote vivir eternamente

también en gratitud por tus favores.

 

Prometiéndote amarte y adorarte

con más pasión cada día.

 

Hoy te consagro Madre mía, y doy

gracias por tus grandes bendiciones.

 

Te pido Madre bella, aparte no dejes de interceder por mí,

de todos modos, ante nuestro Padre Celestial.

Nunca me sueltes de tu mano

y concédeme la gracia de

amar por siempre, así sea.

 

Amén.

¿Por qué debemos dar gracias a nuestra querida Virgen?

Cuando nos sintamos tristes, desamparados, sin fuerzas, sin encontrar el camino a seguir, en medio de tribulaciones; es donde debemos de pedirle a nuestra Señora del Pilar, ya que ella es Madre de Dios como Madre nuestra, que se encarga de cuidar y poder saber guiar a sus hijos.  Por eso, es por ello que debemos pedirle con mucha fe, que nos cubra con su manto en las dificultades que se nos presenta en cada  día de nuestras vidas. Así podemos llevar mejor el control de nuestras vidas, sabiendo que nuestra Madre del Pilar, nos cuida y nos protege.