Novena de agradecimiento a nuestra amada Señora del Pilar
En las fiestas del Pilar tienen lugar un buen número de iniciativas privadas de organizaciones o colectivos privados que aprovechan la semana para organizar muestras, concursos y otras actividades de interés popular. En los días de mayor actividad festiva, la ciudad triplica su número de habitantes. Donde se implementa esta novena poderosa de agradecimiento a Nuestra Señora del Pilar.Con tu manto de protección maternal,
a pesar de todo,
tú eres toda mi esperanza y consuelo.
La madre que me ayuda y protege,
la madre que intercede,
ante Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Para que mis súplicas sean
escuchadas aun cuando a
menudo no me lo merezca.
Por saber eso y más son las veces
que he suplicado, ciertamente que las
que te he agradecido.
Por otra parte, a ti madre misericordiosa,
te pido perdón; gracias por todo lo que me
has dado y no he sabido valorar.
Igualmente amada te doy las
gracias por la vida,
las penas y las alegrías,
gracias por tu intersección.
Alabado sea el Señor, que los Santos
ángeles y arcángeles; por supuesto, junto con
toda la Corte Celestial que siempre
te acompañan, tal como lo veo, iluminen cada uno de nuestros
pasos, y nos guíen por tu camino.
Un camino lleno de amor,
santísima Virgen del Pilar, siempre
nos extiendes tu bendita mano,
para levantarnos de
donde estamos caídos.
¡Oh María Virgen Inmaculada
y siempre bendita!
Que en aparición singular y única
en victoria, nos dijiste; el Altísimo
Obrará por mí, milagros admirables.
Sobre todo los que imploren
en sus necesidades y auxilios.
Tiende tus reconfortantes brazos
a donde me encuentro,
entrégame el auxilio que necesito.
Hoy con inmensa confianza a ti; me arrimo,
bajo tu amparo me refugio;
siempre me apoyaré en tu amor y
devoción, pues confió siempre.
En que tú me guiarás y me ayudarás,
ahora y siempre, con tu protección
y amparo me librarás en todo,
momento de todos los enemigos como
los males que nos asechen.
Omnipotente y Eterno Dios, que te
dignaste a disponer, que la Sacratísima
Virgen María; Madre tuya y mía.
Entre celestiales coros de
ángeles y sobre esta
columna de mármol enviada del cielo,
viniera edificando tu para su honra.
Santísima Madre del Pilar;
no dejes nunca de mostrarnos tu clemencia,
como tú compasión a todos los
que solicitamos de tu amparo.
Reina nuestra, infinitas gracias
te damos, por abogar a favor nuestro;
gracias te damos también,
porque siempre te has mostrado
bondadosa y clemente,
al escuchar nuestras oraciones.
De rodillas delante de ti; hoy te
pedimos humildemente,
que nos sigas mostrando tu amor
como también tu misericordia,
abriéndonos, tus dulcísimos brazos
para acogernos y protegernos bajo tu manto.
Mi Reina Virgen del Pilar, a ti acudo,
para que me regales los dones preciosos
de la caridad, de la humildad
y de la obediencia mi bella
y adorada Virgencita.
No quiero irme sin tus favores;
mi buena Señora del Pilar.
Tú que eres tan amada de la
Santísima Trinidad, además te pido que me
ilumines para actuar con
diligencia y discernimiento.
Madre bella; madre del amor hermoso,
bendita y consagrada Madre del Señor,
tu que estás íntimamente unida al sol
de la divinidad, regálame de tu gracia.
Por favor pide a tu amado
Hijo Jesús, que sea mi protegido,
también como mi guía, para que a mi paso,
encuentres siempre abiertas todas las puertas,
como mis caminos limpios y despejados.
Virgencita del Pilar; siempre que te
llame Madre mía, ven a socorrerme;
sobre todo en mis momentos de debilidad,
y que tus manos generosas,
no dejen de bendecirme.
Que tus ojos jamás dejen de mirarme
con piedad y misericordia.
Te pido Virgencita prodigiosa,
que tu imagen inspiradora, sea mi
compañía, extiéndeme Madre del
Pilar, tus amorosos brazos para
que sean mi refugio seguro,
en tiempos de tempestad.
Santa Madre, llena de gracia,
caridad y amor de Dios; acompáñanos
por nuestro caminar por la vida.
Cuida delicadamente de nuestros
pasos como de nuestras
acciones, para que cuando
caigamos en tentación.
Virgencita del Pilar;
en realidad, grande es tu
poder para favorecer a los mortales.
Madre hermosa, concédenos un corazón
de igual manera, tan abnegado como el tuyo.
Yo de mi parte, te ofrezco mi
inmensa fidelidad y devoción
prometiéndote vivir eternamente
también en gratitud por tus favores.
Prometiéndote amarte y adorarte
con más pasión cada día.
Hoy te consagro Madre mía, y doy
gracias por tus grandes bendiciones.
Te pido Madre bella, aparte no dejes de interceder por mí,
de todos modos, ante nuestro Padre Celestial.
Nunca me sueltes de tu mano
y concédeme la gracia de
amar por siempre, así sea.
Amén.

