Agradecimiento por la bendición y misericordia de Dios también es muestra de amor
El amor es la muestra más verdadera de la presencia de Dios. Dios es Amor y por ello donde hay amor no puede existir ningún feo sentimiento que cause perturbación del alma. Por lo tanto, cuando correspondemos a un favor estamos dando amor, estamos agradeciendo. Y quien recibe ese agradecimiento se siente complacido de saber que su acto fue valorado. Y mayor así estimulado a seguir sirviendo en favores a quien lo necesite. Dios es desinteresado ante las bondades que nos brinda. Pero debemos tener claro que si no agradamos ante los ojos de Dios y si somos desobedientes a sus leyes. Como puede Él hacerle favores a quien va en su contra y contra su voluntad.Glorioso Padre Santo
Bendito mi Dios Todopoderoso
el creador del Cielo y de la Tierra,
el padre de Jesucristo valiente luchador
de la palabra de su Padre.
Mi adorado Dios,
cuanto amor te profesa mi alma,
cuanta admiración siente mi corazón
por tu grandeza celestial.
Eres quien domina este mundo,
con ojos de amor nos has
de mirar desde lo más alto,
nos permites conocer sobre ti y
tus enseñanzas en la Santa Biblia
para que podamos imitar el ejemplo
que dejó Jesús aquí en la tierra.
Tu grandeza es perfecta y tu poder infinito,
honro tu nombre y me arrodillo ante ti,
para que veas en mi corazón,
la nobleza que busco imitar
como fiel seguidor de la
Iglesia que has levantado.
Cada día despierto con la alegría
de ver un nuevo despertar,
poder ver, oír, sentir, caminar, hablar,
pensar, amar y ser fiel
seguidor de tu palabra.
Mis bendiciones siguen
más allá de eso.
Pues me has dado, salud, casa, alimento,
familia, amigos, fe y voluntad.
En momentos de dificultades
me has levantado de la mano
cuando de rodillas he caído,
jamás me has dejado solo
en medio de la oscuridad.
Siempre has atendido a mi llamado,
has venido hacia mi pecho
y me has dado todo lo mejor de ti.
Gracias, Gracias, mil gracias
por la gran cantidad de Bendiciones
que día a día me regalas,
por la misericordia con la que
has visto mi vida siempre
y por la piedad con la que asumes
mis cargas cuando mi cruz está muy pesada.
Las bendiciones que derramas ante mí
me hacen muy feliz,
me ponen alegre y contento,
y salgo de casa cotidianamente
a la fiesta de la vida
bajo tu palabra celestial,
a profesar de tu amor y tu poder milagroso.
También a contagiar de tu gracia divina
a los más necesitados,
a alimentar el hambre de fe a
quien no conoce de tu existencia.
Amén.

