Oración completa "Dios te salve María reina y madre de la misericordia"

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La misericordia de Dios debe tener algo de calidez materna, amor incondicional, íntimo y nutritivo, simbolizado por el vientre de una madre. Realiza esta bonita oración Reina y Madre de la Misericordia.

Esta hermosa misericordia de Dios es, por lo tanto, tierna y afectuosa, vivificante e indispensable.  Dios eligió a María para revelarnos este amor misericordioso. Por lo tanto, necesitamos a María en nuestras vidas como cristianos.

María pudo mantenerse firme al pie de la cruz. Un amor misericordioso es un amor fuerte. El amor misericordioso es capaz de soportar la cruz; capaz de soportar las dificultades y los desafíos. ¿Cuántas veces en nuestra vida necesitamos ese amor firme de la Madre María? Por eso realiza la oración Reina y Madre de la Misericordia.

Índice

    La oración a María Reina y Madre

    La Virgen María es nuestra madre, ya que llena de misericordia la vida de las personas que en ella confían. Realiza la oración Reina y Madre de la Misericordia a la Virgen María.

    Oh Misericordiosa, ya que tú que eres la

    Reina y Madre en el Cielo y en la Tierra,

     nuestro refugio y cuidadora y protectora,

    Dios ha querido confiarte todo el

    orden de la misericordia.

     

    Yo, (nombre), pecador arrepentido,

    y por ello me arrojo a tus pies,

    implorándote humildemente que me

    tomes con todo lo que soy y tengo.

     

    Totalmente para ti como tu posesión

    y propiedad, por favor, haz de mí, de

    todos mis poderes de alma y cuerpo, de

    toda mi vida, muerte y eternidad,

    lo que más te guste.

     

    Él mira a su sierva en su humildad,

    de ahora en adelante todas las

    edades te llamaran bendita.

     

     El Todopoderoso hace maravillas por mí,

    ¡Santo su nombre! Su misericordia es de

    edad en edad, en los que le temen.

     

    Extiende su brazo con fuerza y

    dispersa a los orgullosos de corazón.

    esta es la confianza que tenemos

    Echa a los poderosos de sus

    tronos y también eleva a los humildes,

    llena a los hambrientos de cosas

    buenas, envía a los ricos lejos vacíos.

     

    Protege a Israel, su sirviente, recordando

    su misericordia, la misericordia prometida

    a nuestros antepasados, a Abraham

    y su línea para siempre.

     

    Permítame ser un instrumento

    idóneo en sus manos inmaculadas,

     y misericordiosas para introducir, aumentar

    al máximo su gloria en todas las muchas

    almas extraviadas e indiferentes.

     

    Y así ayudar a extender lo más

    posible el Bendito Reino del

    Sagrado Corazón de Jesús.

     

    Porque dondequiera que entréis,

    obtendréis la gracia de la conversión

    y del crecimiento en la santidad.

     

    Ya que es a través de vuestras

    manos que todas las gracias nos llegan

    del Sacratísimo Corazón de Jesús.

     

    He aquí, oh Madre del Perpetuo

    Socorro, a tus pies un miserable pecador,

     que recurre a ti y también confía en ti.

     

    Oh, Madre de la misericordia, ten

    piedad de mí; He oído que todos los

    hombres te llaman el refugio y también la

    esperanza de los pecadores.

     

    Sé, pues, mi refugio y mi esperanza,

    ayúdame por el amor de Jesucristo:

    extiende tu mano a un desgraciado caído.

     

    Que se encomienda a ti ya que se dedica

    a ser tu siervo para siempre.

     

    Alabo y doy gracias a Dios, que,

    Por su gran misericordia me ha dado

    esta confianza en ti, una promesa

    segura de mi salvación eterna.

     

    Desgraciadamente, es muy cierto

    que en el pasado he caído

    miserablemente, porque no he venido a ti.

     

    Sé que con tu ayuda conquistaré, sé que

    me ayudarás, si me encomiendo a ti, pero

    temo que en las ocasiones de pecado me pueda

    olvidar de llamarte y así estaré perdido.

     

    Por eso te tipo que me otorgues

    tu misericordia y tu gracia

    querida Madre Santa.

     

     Por esto te lo imploro, tanto

    como pueda y sepa hacer.

     

    Guarda y también cuida a cada

    uno de tus hijos, bendícenos

    siempre Madre Querida.

     

    Amén.

    La Madre misericordiosa y entregada a todos sus hijos

    La Virgen María es una de las personas que puede tener misericordia de nosotros. Es la Madre de Dios, y sabe muy bien cómo amar a sus hijos a pesar de todas las cosas. Por eso cada que te equivoques y cometas algún pecado, puedes volver a ella y rogar que te perdone por los actos que cometiste. Ella por ser nuestra madre, va a recibirte con los brazos abiertos. Para perdonarte y seguir amándote como siempre lo hace.

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