Hermosas palabras para demostrar devoción a Cristo Redentor
El juicio que le hacemos a Cristo se resume en la cruz. Dios envía a su hijo al mundo y el mundo lo crucifica. Dios realiza la obra de la redención a través del juicio en la cruz. Lo más relevante del caso es que nuestro juicio ante Él lo condenó y lo llevó a la cruz. La grandeza de nuestro señor Jesucristo nos la demostró en la cruz, porque Dios la eligió para que diera nuestro juicio sobre Él. Así lo condenamos y de la misma manera se trasformó en redención. Por ello eleva esta Oración para la devoción a la Cruz de Jerusalén de Cristo Redentor.Gloriosa Cruz de Cristo Redentor
Bendito y honorable Jesucristo Redentor,
mi Jesús adorado, enviado de Dios para
limpiar nuestros pecados con tu sangre,
padeciste el dolor de ser clavado a una cruz
como un delincuente común.
Aun siendo el verdaderos Rey, con tu corona
de espinas punzantes muchos se burlaron de
ti, cargaste el peso de una pesada cruz por
largo camino y con tristeza en tus ojos viste
sufrir a la Virgen María el dolor de una madre.
Dios se hizo hombre en ti Cristo y vino a sufrir
en tu carne humana las pruebas de la vida y
las tormentas de la muerte.
Las maldades del hombre te llevaron a morir
crucificado en la cruz, los dolores de tu
cuerpo fueron ejemplo de tu honorable
valentía.
Tu humildad jamás se vio manchada por tanta
maldad, por culpa de nuestras inequidades tu
cuerpo fue llagado y despedazado.
Fuiste castigado para darnos paz y
devolvernos la salud, fuiste señalado y
humillado ante los hombres por hablar de tu
padre: nuestro Dios Todopoderoso.
Hoy glorifico tu vida y tu muerte en la cruz,
porque fue una muestra clara del amor que
Dios nos tiene como sus hijos.
Porque al tercer día resucitaste de entre los
muertos y nos enseñaste que la vida eterna
es posible si servimos a Dios como tú lo
hiciste.
Te dedico con todo mi amor, mi devoción, mi
fe, mi entrega, con todo mí ser esta hermosa
oración como muestra de mi completa
entrega ante ti.
Toma mi vida y guía mis pasos, con la gracia
de tu misericordia nada es imposible para mí
porque tú dignificas mi vida y engrandeces mi
corazón.
No me desampares mi Cristo Redentor,
mi cuerpo y mi espíritu claman de ti,
para que con la sangre que derramaste me
protejas del ataque del enemigo que siempre
anda rondando mi vida.
No permitas que la tentación me alcance
porque soy más rápido que ella,
tú me fortaleces y me haces ser cada día una
mejor persona para adorar al prójimo como a
mí mismo.
Sigo tu ejemplo a donde quiera que voy y
recuerdo la cruz como símbolo del amor que
me profesas.
Amén.

