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Oración para dar gracias a Dios por mi Madre que siempre está presente

14 junio 2020
Oración para dar gracias a Dios por mi Madre que siempre está presente

Dios en su infinita bondad fue tan perfecto al momento de la creación del mundo. Que diseñó una gran variedad de elementos maravillosos como parte de la naturaleza y los seres vivos que colocó en ella. Y cuando hablamos de la mujer, no podemos dejar de enfocarnos en el sorprendente poder que les otorgó para dar vida a un nuevo ser. Por ello se convierten en madres. Conoce la Oración para dar gracias a Dios por mi Madre que siempre está presente.

La primera carita dulce, la primera muestra de afecto, las primeras palabras y mimos las recibimos de nuestra madre. El amor más puro que se puede sentir en el mundo, como muestra de la presencia de Dios en nuestras vidas es el amor de una madre. No podría ninguno de nosotros estar en donde estamos si no fuese por ese tiempo que nos dedicó para formarnos dentro de su vientre.

Oración de gracias a Dios por mi Madre

Jesús también nació del vientre de una mujer y aunque fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. La Virgen María fue su madre, la mejor y más amorosa madre de todas. Ese ejemplo de madre entregada e hijo obediente que nos relata la Biblia sobre Cristo. Es la misma enseñanza que Dios quiere que practiquemos acá en la tierra.

Para agradecerle a nuestras madres todo lo que hemos recibido de ellas. Hay que imitar el ejemplo de Jesús y pedirle mucho a Dios Todopoderoso para que siempre la proteja y cuide de ella. Aunado a mostrarle el agradecimiento con la oración para dar gracias a Dios por mi madre que siempre está presente y por habernos dado la bendición de ese preciado tesoro de la vida.

Mi Dios Todopoderoso

Bendito Dios

que nos ha dado la vida

y regalado la creación del mundo.

 

Honorable Dios que nos cuida

y nos protege desde el cielo

como sus hijos amados.

 

Glorioso Dios que en su infinita misericordia

nos perdona aun cuando somos pecadores.

 

Oh Adorado Príncipe de los Cielos,

Dios de la Paz y el Amor,

hoy no vengo a pedir mucho ante ti,

hoy quiero antes que nada profesarte

el amor que siento hacia su majestad. 

 

La dicha que siente mi corazón al saber

que desde allá muy arriba, alguien

vigila y guía mis pasos.

 

Orgullosa de tu presencia en vida estoy,

 y agradecida infinitamente por

todos los dones maravillosos

con los que has dotado mi existir.

 

Me has dado el regalo más grande

que es tener una buena madre.

Una protectora y defensora de mi vida

en todo momento y lugar.

 

Ella, madre tierna llena del más puro amor,

que desde la niñez de mi vida

ha velado por mi bienestar.

 

Noches de trasnocho, momentos

de dolor, lágrimas de pena,

consuelo de mis dolencias,

salud de mis enfermedades,

reposo a mi alma, alegría de mis

triunfos y apoyo de mis derrotas.

 

Ella ha sido el eslabón de mi crecimiento,

no solo en lo físico o intelectual,

sino también en lo espíritu,

porque desde mis primeros días

siempre me habló de ti Dios.

Me enseñó mis primeras oraciones

y a cómo mantenerme en contacto contigo.

 

Me enseñó que de rodillas con mis

manos juntas puedo conseguir traer

tu gracia y tu misericordia a mí.

 

Hoy quiero agradecerte

desde el fondo de mi corazón

por la gran madre que me otorgaste,

porque, aunque sé que no es perfecta

sé que intenta cada día parecerse más

a la Virgen María como madre de Jesús.

 

Gracias mi Dios noble

y bondadoso.

 

Cuida y protege a mi madre

de todo mal.

 

Amén.

Imita a Jesús en su ejemplo de buen hijo ante la Virgen María

Un buen hijo nunca abandona a su madre, aunque claro está que en algún momento nos toca separarnos de ella y hacer una nueva vida. Pero esto no justifica desligarse por completo de sus cuidados y atenciones. Ella siempre cuidó de ti, y aún ya siendo adulto, te ama con toda su alma y te cuida desde donde esté.

Mantener viva la oración a Dios para pedir y agradecer por nuestra madre. Es la mejor muestra de amor que podemos regalar como admiración y respeto por todo los que nos regaló desde el momento de nuestro nacimiento.