Dios es un excelente guerrero para proteger a los hijos
Las luchas contra Satanás no se libran solo en batallas de violencia. Son batallas espirituales que se dan en el alma y requieren de una fe verdadera y fuerte de la palabra de Dios. Los peligros de los que Dios nos protege no solo nos cuidan del mal físico sino del mal espiritual. Permite que Dios sea tu aliado y compañero en el cuidado y la protección de tus hijos sin importar la edad que tengan. Siempre es beneficioso que Dios ilumine sus caminos. Recita esta oración para darle las gracias a Dios por proteger a mis hijos a diario y a los hijos del mundo.Querido Santo Padre, tú que con
esmero, paciencia y atención
siempre has acompañado mis pasos,
en todo tiempo has guiado mi camino
y desde que me diste la dicha de ser madre
has sabido orientar la educación de mis hijos
hacia la obediencia y la fe.
Nunca me has abandonado
en tiempos de oscuridad y penumbras,
y cuando he llamado a ti, has
atendido mi llamado.
Desde hace tiempo ya las
oraciones que te dedico
no son solo por mí, para pedir para mí,
ya no soy solo yo,
somos nosotros, mis hijos y yo.
Tu hombro ha consolado mis penas
y ahora consuela las de mis hijos.
Me has ayudado a levantar siempre y
ahora lo haces también con mis hijos,
me protegiste en tiempos de tempestades
y ahora proteges a mis hijos.
Llenaste de amor a mi corazón
y ahora lo haces con mis hijos.
Que más podría pedirte a ti mi Padre Santo,
si lo que quiero es agradecer
tanta bondad y misericordia junta.
Tanto amor y compasión,
tanta dulzura y bondad.
Tanta vigilancia y tanta protección
ante los seres que más amo,
agradecida enormemente estoy de ti,
porque sé que cuando mis hijos
han salido de mi casa,
y yo quedado dentro de ella,
eres tu quien los acompañas
y los lleva de la mano.
Los proteges con tu santo manto
y los orientas por el camino del bien.
Nunca dejes de hacerlo oh mi Poderoso
Dios, nunca dejes de estar junto
a ellos aun cuando a mí me
toque partir, porque solo
podré alcanzar el descanso eterno
sabiendo que tu sigues de sus manos.
Gracias por tanto Divino Dios.
Amén

