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Oración a Jesús de la Misericordia para orar todas las tardes

23 mayo 2020
Oración a Jesús de la Misericordia para orar todas las tardes

Cuando acostumbramos a hacer una oración a Jesús de La Misericordia para orar todas las tardes. Con seguridad nos estamos protegiendo contra cualquier daño material o físico. Las personas que acostumbran a tener una oración a flor de boca, siempre van por el mundo como si llevaran consigo un escudo protector.

Cuentan las historias procedentes de las personas versadas en materia de religiones. Que las tres de la tarde es la hora perfecta para elevar nuestras peticiones a Jesús de La Misericordia. Según a esta hora, todas las súplicas serán escuchadas. Esta hora es como la hora perfecta para dirigirse a Nuestro Señor Jesucristo.

Oración a Jesús de la Misericordia para orar todas las tardes

Se dice que debemos orar por las tardes porque ésta es como una hora muerta, casi como un conticinio. Es en este momento cuando todos están en sus respectivos quehaceres en la calle. Y los que están en casa probablemente están descansando o durmiendo la siesta, es cuando debes tú dirigirte a Dios para contarle tus penas.

En realidad cualquier hora es valedera para acercarse a Dios para hacer una oración con fe, solo se necesita eso: fe. Cuando oramos con fe, con seguridad que vamos a ser atendidos por Nuestro Señor Jesucristo.

Oh Jesús de La Misericordia bendita,

atiende por favor mis súplicas en esta

hora y en este momento.

 

Me dirijo a ti con fervor y con la

esperanza de ser atendido por tu divina

majestad, en mis oraciones.

 

Por la sangre que derramaste en la

Cruz del Calvario, por la sangre que

brotó de tu costado.

 

Oh Padre Eterno y Misericordioso,

atiéndeme hoy en esta hora nona, hora

en que expiraste, hora en que entregaste

tu Espíritu, Padre amado y nunca bien

recompensado con nuestras lágrimas.

 

Padre del Cielo, Jesús de todos

los momentos y hermano nuestro

por parte del Altísimo Señor Jesucristo,

que nos salvaste con el precioso

precio de tu propia vida.

 

Atiende pues hoy mi oración que en

esta tarde dirijo a ti con tanta fe y con

la esperanza de que me oirás.

 

Mi Señor Jesús, por el sufrimiento que

experimentó tu madre María Santísima,

por el dolor de tus hermanos que te

vieron sucumbir en el dolor.

 

Por tu sangre preciosa, por tu

costado herido y por tu corona de

espinas, Padre  Nuestro.

 

No me desampares en este

momento y en esta hora de tanto

apremio, Jesús de La Misericordia.

 

Por todo lo que sufriste para darnos tu

propia vida y redimirnos ante el Padre

Eterno, por todo cuanto te debemos y por

todo cuanto nos has perdonado.

 

Padre Santísimo y Misericordioso, por

favor no me abandones, antes bien escucha

mis súplicas y concédeme Oh Jesús

cuanto te estoy pidiendo con tanta fe.

Oh Jesús de La Misericordia,

óyeme, escúchame, atiéndeme, to lo

suplico, yo te prometo mi Jesús amado

que siempre te voy a invocar y que tu

sacratísimo nombre.

 

Estará siempre en mis labios para

adorarte y para bendecirte por los

siglos de los siglos.

 

Esta oración que hoy te hago,

padre misericordioso y Eterno, la hago

llegar a ti en esta hora y en este

momento de la hora nona.

 

Con toda la fe que sale de mi

corazón y con todo el dolor que

ahora estoy sufriendo.

 

Y con la esperanza de que mis palabras

lleguen a tu corazón.

 

Amén

La oración vespertina es más efectiva

Dicen que la oración vespertina es más efectiva que las que pronunciamos a otras horas del día o de la noche. En realidad no es que eso tenga un apoyo bíblico, Jesús nos dejó como ejemplo la oración del Padre Nuestro para dirigirnos a Dios Padre. Pero no dijo que teníamos que orar a una hora determinada, solo nos explicó como debíamos hacerlos.

Lo que sucede es que hay personas que sienten que a esta hora,  es cuando se produjo la expiración de Nuestro Señor en la Cruz. Por lo tanto es una hora apropiada para dirigirnos al Padre Celestial con una oración a Jesús de La Misericordia para orar todas las tardes. Por reconocimiento del sufrimiento de su hijo amado en la cruz.