Salmo 5, oración, meditación y reflexión
Del análisis del Salmo 5 plasmado en las sagradas escrituras, recopilamos su enseñanza y la plasmamos de una manera particular. Puedes usar la siguiente Poderosa oración, meditación y reflexión por la mañana o buscar este capítulo y hacer tu propia interpretación.Escucha este llamado Dios mío.
Oh mi Dios Todopoderoso, Jehová de mi vida
y de mi corazón, escucha el llamado de este
humilde servidor, escucha mi lamento y
atiende a la voz mi clamor.
Eres mi Rey, mi Príncipe de los cielos
y para ti es esta hermosa oración. Cada
mañana reposaré en oración, cada mañana
oirás mi voz, me presentaré ante ti y
esperaré.
Porque la maldad no habita en ti, ni se
complace en los que la cometen. Porque
delante de ti ninguno en iniquidad ha de ser
visto ante tus ojos.
Pero, por el contrario, yo entraré a tu casa,
entraré en tu templo, porque tu misericordia
es tan grande que arropa a todos los que
aclaman a ti.
Me guiarás por caminos derechos y senderos
de justicia. En mis enemigos no hay
sinceridad, abunda la mentira y el engaño,
están colmados de destrucción y sus lenguas
castigan como látigos a quien las escuchan.
Condénalos a caer por sus propios actos,
échalos fuera de tu reino por levantarse
contra ti. Condénalos mi Dios.
Pero a todos aquellos que confiamos en ti,
haznos libres y alegres, porque dando voces
de júbilo tú nos defenderás y cuidarás, porque
gritaremos tu nombre y elevaremos tu gracia,
por el amor que te tengo y el que me tienes a
mí.
Porque tú, Mi Dios de Misericordia bendecirás
al Justo, le guiarás y protegerás con tu
escudo, lo rodearas de bondades y regalos
que guardas para tus hijos, para aquellos que
te aceptamos desde el corazón y
obedecemos ante ti.
Al escuchar mi voz, atenderás a mi llamado.
Soy tu siervo Padre Celestial, persigo imitar el
ejemplo de Jesús en la tierra, procuro ser lo
más parecido a Él según las enseñanzas que
reposan en la biblia de todos aquellos pasajes
de Jesús.
Cultivo mi amor hacia ti dedicando mis
alabanzas todas las mañanas,
encomendándote cada uno de mis actos
para que sea tu santa voluntad la que
determine mi vida.
Me acojo a tu misericordia y me apego a tu
voluntad, la aceptó desde mi corazón porque
sé que tú siempre quieres lo mejor para mí.
Agradezco todo lo que me das y también lo
que me quitas, porque todo en esta tierra
tiene su momento y su por qué. El tiempo de
Dios es perfecto y me apego fielmente a
cumplir y aceptar tu sagrada voluntad.
Finalmente no me desampares, Padre Santo,
ilumina siempre mi camino en momentos de
oscuridad, susúrrame al oído el rumbo
correcto hacia donde ir y si tomo el camino
equivocado, házmelo saber porque vivo por ti
y para ti.
Y por último no me dejes
solo y nunca me faltes.
Amén.

