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Oración hermosa a nuestro Señor para despedir el año que termina

14 junio 2020
Oración hermosa a nuestro Señor para despedir el año que termina

Nuestro Señor Todopoderoso, el mismo Dios que creo el mundo y cada una de las cosas que están en él. El Dios omnipotente y omnisciente que todo lo sabe y todo lo ve, pero que nosotros no podemos ni verlo ni tocarlo, pero si sentirlo en nuestros corazones. Y es que si hay algo que no podemos negar es que la gracia divina de Dios es verdadera. Recita la oración hermosa a nuestro Señor para despedir el año que termina.

En ocasiones hemos tenido la visión de que algo que hemos desarrollado no va por el camino que esperamos. No nos está dando los resultados que teníamos planificados. En fin, queremos que termine el día, que se acabe la semana. Que el curso llegue a si fin, en resumen, que termine ese ciclo para iniciar una nueva jornada.

Oración hermosa a nuestro Señor para la culminación de este año

Sea por la razón que sea, pues queremos colocar en las manos de Dios el término de un año más. Son 365 días de vivencias y experiencias. Que si bien algunas fueron buenas, otras no lo fueron tanto, pero a la final fue voluntad de Dios que todo pasara según su decisión.

Pidamos esta oración hermosa a nuestro Señor para despedir el año que termina. Para que concluya de la mejor manera y con prontitud se superen todos los inconvenientes que afligen la vida de tantas personas.

Bendito Dios Misericordioso

Adorado Rey de reyes,

 poderoso ser de infinito amor y bondad,

que dicha invade mi vida al saber

que puedo contar contigo

en cualquier circunstancia de la vida.

 

Eres quien tiene el poder de decidir

lo que corresponde a cada

quien en este plano terrenal

nos has dado la oportunidad de discernir

y tomar nuestras propias decisiones,

 pero también nos has enseñado

el camino que debemos recorrer.

 

Nos has mostrado

lo que es bueno y lo que es malo

y las consecuencias

de lo que se decida hacer.

 

La Biblia bien nos enseña todo sobre ti,

como ser obediente y fiel siervo de tu palabra,

pero a veces en el camino nos perdemos,

el enemigo nos distrae y tomamos otros rumbos.

 

Por eso hoy humildemente

te pido perdón

para que tengas piedad de mí

y absuelvas mis pecados.

Soy hombre, soy débil,

tu palabra me fortalece eso lo sé,

pero a veces

me pierdo en mi ruta.

 

Lucho incansablemente

por seguir el camino correcto

que estoy claro que es a tu lado.

 

Sé que muchas de las razones de

las desgracias del mundo

son por los pecados del hombre.

 

Pido por ellos,

 pido por el mundo,

y pido porque calmes las tormentas

y los vientos huracanados

que destruyen los corazones de tus seguidores.

 

Culmina este año con las mejores

bendiciones, han sido momentos

de mucha adversidad

y dificultad para el mundo, para mi vida,

pero sé que tu vigilas que esto

corresponda a quien lo merece.

 

Es momento de bañarnos

de tu gracia milagrosa

y proteger a las almas de los hombres

que hoy se arrepienten y claman a ti.

 

Eres el dueño del mundo

y aquí no sucede nada si no es

bajo tu gracia y voluntad.

 

Que cesen las guerras, los odios,

las pandemias, los desastres naturales,

la corrupción y el deseo de poder,

y que también los corazones se llenen

de amor, piedad, consuelo y del

sentimiento de servir a los demás.

 

Que las almas se llenen

del amor que tú nos profesas,

para amarte a ti en primer lugar

y para amar al prójimo como a mí mismo.

 

Cierra ciclos, rompe cadenas

y permite que este año concluya

con respuestas favorables,

con buenas noticias, con bienaventuranzas

y alabanza en tu honor.

 

Amén.

El tiempo de Dios es perfecto

Dios conoce muy bien el motivo por el que hace las cosas, y más aún el momento oportuno en que las debe hacer. Su tiempo es perfecto y su voluntad verdadera. Él conoce cada cosa de nosotros y siempre busca los mejor para darnos. Pero si desobedecemos sus leyes nuestros mismos comportamientos desatan su ira e impondrá su justicia.

Mantener el espíritu conectado a Dios permitirá calmar nuestros pesares y unirnos más a él. Dios nos escucha, así que debemos contarle lo que nos aflige. Su voluntad es justa y su gloria es infinita.