Oración poderosa a San Patricio por la gloria de su Escudo Protector

oracion poderosa a san patricio por la gloria de su escudo protector

Al hacer una oración poderosa a San Patricio por la gloria de su escudo protector. Estamos rindiendo pleitesías a un santo que bien se lo merece por ser el predicador por excelencia de todo un pueblo. Donde supo muy bien recolectar muchas ovejas para ponerlas al servicio de la palabra de Dios.

El mismo San Patricio compuso de su propia mente una oración al Señor para pedirle protección como escudo de batallas.

De manera que así se puede evidenciar lo que es el poder de la oración. Si vemos que este siervo del santoral de la Iglesia Católica con su propia fe y confianza en el poder de la oración. Se dignó a crear una oración, debemos tomar esto como un gran estímulo y un ejemplo. Para que nosotros los cristianos también invoquemos a nuestros santos protectores.

Índice

    ¿Cuál es el Escudo Protector de San Patricio?

    Cuando hablamos del Escudo Protector de San Patricio, nos estamos refiriendo al gran escudo protector que significa el poder de la oración. La cual  siempre actúa como un verdadero blasón en el contexto de su propio significado.

    La oración poderosa a San Patricio por la gloria de su escudo protector, es un ejemplo del gran poder que tiene una oración cuando se utiliza para protección.

    Glorioso y bondadoso

    protector de tus fieles seguidores,

     San Patricio,

    patrono de Irlanda y de toda la humanidad.

     

    Las personas que se protegen con la oración,

    suelen sentirse realmente protegidas

    por seres de otra dimensión

    como lo son los ángeles de la guarda,

     los santos de la iglesia Católica y por supuesto

    el mismo Dios y la Santísima Virgen María.

     

    Tú, San Patricio,

    en este caso te has convertido

    en uno de los más acérrimos defensores

    de los siervos de la Iglesia Católica.

     

    Además te destacaste en tu ministerio como sacerdote

    por haberle recolectado

    muchas ovejas al redil del Señor de Los Cielos

    en tu peregrinación por este mundo.

     

    Hoy, en esta hora y en este día,

    yo (se dice el nombre y el apellido)

    me dirijo a ti santo de santos,

     glorioso y bienaventurado entre tantos,

    para pedirte.

     

    Oh misericordioso servidor del Señor,

    con humildad y con todas las fuerzas

    que mi pobre alma puede profesar,

    que me protejas con tu escudo Divino de la oración.

     

    Asimismo que veles por mí

    en los momentos de peligro

    por el que pueda atravesar mi humanidad

    como transeúnte de esta tierra.

     

    Te pido glorioso San Patricio

    que me libres con tu escudo,

    de todos los enemigos que me acechan sin piedad,

    que no permitas que mi pobre alma

    yazca tendida a manos del innombrable.

     

    También que me mires siempre

    con ojos de piedad

    para protegerme y bendecirme

    en todo momento.

    ponganse toda armadura de dios

    Por la Sagrada Corona de Cristo,

    por su Preciosíma Sangre, por el dolor de su costado

    y por los clavos que inmisericordemente atravesaron

    sus manos y sus pies.

     

    Yo te pido San Patricio

    que me cubras con tu Escudo Protector

    y no permitas

    que me alcance mal alguno.

     

    Antes bien líbrame por favor

    de todo mal y peligro y esta oración,

    yo la extiendo hacia ti en el nombre del Padre,

    en el nombre del hijo y en el nombre del Espíritu Santo.

     

    Amén.

    El poder de la oración en manos de San Patricio

    Cuando nos encomendamos a un santo como San Patricio. Ponemos de manifiesto toda nuestra fe en las cosas divinas de Dios. Sabemos que con el poder de la oración podremos vencer todos los obstáculos de la vida y aún en los momentos más críticos y difíciles. Cuando nos tengamos que enfrentar al peor enemigo de la humanidad que es la muerte, la oración siempre nos reconforta y nos proporciona alivio.

    Debemos siempre confiar en el poder de la oración y entregarnos con toda la confianza en manos de nuestros protectores celestiales. A la hora de que nos veamos acosados y disminuidos para enfrentarnos a cualquiera de nuestros principales enemigos.

    Recordemos que nuestros enemigos no siempre son de carne y hueso y el demonio puede atacarnos con armas muy poderosas. Como son la envidia, la desidia, el rencor, la maldad en todas sus formas, la codicia, la blasfemia, las debilidades de la carne. La ignominia, la flojera, entre otras muchas. Por eso debemos encomendarnos al amparo del Escudo Protector de San Patricio.

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