Compromiso en la comunión de los Santos de la Biblia
Una vida de éxito requiere compromiso, un hondo compromiso del alma entera; un compromiso, que se atesore eternamente, hacia los principios de los mandamientos que Dios nos ha dado; que sabemos que son verdaderos. Al pensar en las bendiciones que Dios nos ha dado, y en las muchas cosas hermosas del evangelio de Jesucristo; me doy cuenta de que a lo largo del camino se nos pide que hagamos ciertas contribuciones a cambio, contribuciones de tiempo, dinero u otros recursos. Todas ellas son valiosas y necesarias, pero no constituyen nuestra ofrenda total a Dios; al final, lo que nuestro Padre Celestial requerirá de nosotros es más que una contribución; es un compromiso total, una completa dedicación; todo lo que somos y todo lo que podemos llegar a ser. Y no me refiero solamente a un compromiso hacia la Iglesia y sus actividades, aunque estas siempre necesitan que se les fortalezca; no, hablo más específicamente de un compromiso que se demuestra con nuestro comportamiento individual; con nuestra integridad personal, con nuestra lealtad al hogar, la familia y la comunidad, así como a la Iglesia.La comunión de los santos
La comunión de los santos es la unión común que hay entre Jesucristo, cabeza de la Iglesia, y sus miembros, y de estos entre sí.
La unión de todos los santos con la cabeza de la Iglesia, que es Jesucristo, y de todos los santos entre sí; los del cielo interceden por los demás; los de la tierra honran a los del cielo y se encomiendan a su intercesión, también oran y ofrecen sufragios por los difuntos del purgatorio; y estos también interceden a favor nuestro.
En primer lugar, alude a la común participación de los miembros de la iglesia en las cosas santas, es decir; la comunión de los bienes espirituales.
En la raíz de la comunión está la caridad que no busca su propio interés, sino que impulsa a los fieles a poner todo en común, incluso los propios bienes materiales, para el servicio de los más pobres.
En segundo lugar, designa la conexión o unión entre las personas santas, es decir; entre quienes por la gracia están unidos a Cristo muerto y resucitado.
La Iglesia católica sostiene que existen tres estados en la Iglesia: unos viven aún peregrinos en este mundo; otros, ya difuntos, se purifican; otros, finalmente, ya gozan de la gloria de Dios, es decir, ya contemplan a Dios cara a cara, tal cual es.
Quienes pertenecen a los diferentes estados pueden permanecer en comunión unos con otros; quienes peregrinan por el mundo pueden orar por quienes se purifican, y quienes alcanzaron la gloria pueden interceder por los otros. Todos juntos forman en Jesucristo una sola familia, la Iglesia, para alabanza y gloria de la trinidad.

