¿Qué es lo que realmente ocasiona la blasfemia al espíritu santo?
En primer lugar, hablemos sobre ¿Qué es la blasfemia? la blasfemia puede definirse como cualquier dicho que ofende de manera directa a un ser sagrado, en este caso al Espíritu Santo, uno de los ejemplos de blasfemia más claros es decir que “el poder de Dios no existe”, y esto es algo imperdonable. Según el papa Juan Pablo Segundo, la blasfemia no es solamente alegar un dicho, sino también realizar una acción. Es este el caso en el que la blasfemia de vuelve imperdonable, ya que alguna persona se niega a recibir el poder de la salvación de nuestro señor Jesucristo. Para eliminar el pecado que se encuentra en su alma, se convierte en un acto imperdonable. Y el simple motivo es que resulta irremisible perdonar algo que no quiere ser perdonado, por ello es sumamente importante nunca contradecir la existencia del pecado. El poder divino de Dios, ya que él será nuestro salvador.
¡Debes saber que!, la blasfemia es un acto que no se perdona ni en la tierra, ni en el cielo. Debido a que este acto indica que el hombre presume el deseo de preservar el mal. En realidad nosotros los hijos de Dios, necesitamos que él nos salve para que podamos vivir fuera de cualquier peligro.
Entonces, a consecuencia de que la blasfemia es un acto mediante el cual se desea el reinado del mal, ocasiona como efecto la destrucción o ruina del espíritu santo. El poder de Dios, el poder que será nuestra mismísima salvación.
Debido a esto, es sumamente importante seguir cada uno de los mandamientos establecidos en la biblia. Debemos dar fe y creencia de la existencia de un Dios todopoderoso, que se encuentra por encima de nosotros y que nos librara de todo mal que pueda haber en el mundo. Algunas citas bíblicas que hablan sobre el daño que ocasiona la blasfemia son las siguientes:
Apocalipsis 13:1 “El {dragón} se paró sobre la arena del mar. Y vi que subía del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; en sus cuernos {había} diez diademas, y en sus cabezas {había} nombres blasfemos” y Timoteo 1:20 “Entre los cuales están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás, para que aprendan a no blasfemar”.

