Oración para el amor y la felicidad a María reina del cielo
Para empezar, Dios Padre Todopoderoso, gracias por este día, por todo lo que me has dado hasta ahora; y te pido Señor que me escuches.En primer lugar, permite la intersección
de la hermosa, virgen María,
reina del cielo.
Para que por medio de ella y su gran bondad,
pueda venir sobre mi vida en amor y la felicidad,
en toda su plenitud y que tanto deseo,
en estos momentos Padre amado.
María reina del cielo, intercede ante Dios Padre,
por mí, para que me otorgue el amor,
en todos sus aspectos posibles;
y que me conceda también, esa felicidad.
Santa María, madre de Dios,
ayúdame para que yo pueda realizar,
todo lo que me proponga
con alegría y asimismo poder alcanzar el éxito.
Santa Madre, permite que mi corazón,
esté abierto, para que yo pueda recibir ese
gran amor; y esa gran felicidad.
Que con ese mismo corazón, te pido con humildad;
y sinceridad; a ti Santa Madre, permite reina
del cielo, que mi oración,
llegue hasta el trono del Padre.
Y no veas Madre de Dios,
lo malo que pueda haber dentro de mí corazón;
porque mi intención es agradar al Señor,
andando por el buen camino.
Ruega e intercede por mí,
devolviendo la alegría que necesito;
y que todos puedan ver la luz del Señor en mí.
Porque yo sé, Santa Madre, que solo la felicidad,
que proviene de los cielos, de nuestro creador,
es la única que me puede dar esa luz,
por eso a ti clamo Madre de Dios.
Que el infinito amor del cielo, en el que reinas,
virgen santísima; y que también,
la misericordia de Dios, me alcance;
y tu gran bondad, me cubra para siempre.
Oh Madre, virgen bendita,
no desprecies mi oración,
defiéndeme y guárdame de todo peligro,
con tu gran amor de madre.
Por último, el Señor a través de tu intersección,
Madre piadosa, pueda escucharme,
eso me haría muy feliz;
y sería yo una mejor persona.
Cada día para ser ejemplo a otros,
que están tristes, faltas de amor;
y de perdón.
Finalmente te puedo decir que estaré
muy agradecida de tu bondad,
ante el trono del Señor, tu hijo amado;
y que reines con él por los siglos de los siglos.
Amén.

