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Oración católica a San Uriel Arcángel ¡Protégeme, Santo!

27 julio 2020
Oración católica a San Uriel Arcángel ¡Protégeme, Santo!

Como uno de los siete arcángeles, San Uriel tiene el poder de ayudar a quien recurra a él, otorgando aquello que se desea. Con esta oración católica a San Uriel Arcángel conceda de su intersección es importante orar y permanecer firme en la fe.

San Uriel Arcángel, uno de los siete ángeles que ha permanecido junto a la presencia de Dios, es uno de los gloriosos seres a los que los devotos acuden en búsqueda de ayuda e intersección. San Uriel Arcángel protege la espiritualidad y la sabiduría, por lo que es de los ángeles a los que más se clama para obtener cuidado y protección.

Oración para que San Uriel Arcángel conceda protección

La oración a San Uriel Arcángel es un método eficaz para obtener protección, siempre y cuando esta sea realizada con constancia, fe y sinceridad absoluta. 

“Oh dulce, glorioso y poderoso

protector de la espiritualidad, 

tú qué actúas como un fuego eterno e indestructible.

 

Donde tus llamas consumen toda maldad 

y energía negativa, 

para dar paso a la calidez del amor de Dios.

 

San Uriel Arcángel,

amado ángel de la presencia de Dios,

tú que representas y haces parte

de la corte celestial del Señor.

 

Diriges con tu poder la protección

de todos los humanos

me dirijo a tu nombre y te entrego

mi humilde petición.

 

Arcángel de la verdad y la vida,

hoy ruego a ti, para que dirijas el norte de mi vida

ante la voluntad de Dios, y

que así tu presencia haga parte de todos mis días.

 

San Uriel Arcángel, abrígame

con tu manto protector

acompáñame en cada paso que dé.

 

San Uriel Arcángel, entra a mi vida 

ayúdame en todas las adversidades.

 

Ciertamente clamo a ti por protección,

para que me cuides cada instante

que así me alejes de cualquier amenaza y peligro,

conviértete en el protector de mi alma.

 

Oh Arcángel protector,

que tu poder celestial toque la puerta de mi corazón,

tu presencia me cuide en todo momento,

en todo lugar y bajo cualquier circunstancia.

 

Que en todas y cada una de las

situaciones de la vida

tu llama protectora se encuentre junto a mí.

 

Que el peligro no llegue hasta mí,

que tu intersección actúe como barrera

ante todo el mal de este mundo,

donde consume a los hombres sin piedad.

Que la crueldad se aparte de mi vida,

que las situaciones donde se encuentre el pecado

desaparezcan por completo con tu ayuda.

 

San Uriel Arcángel,

no me abandones en un mundo donde

si bien existe la bondad,

pero más aún la perversidad.

 

Cuídame de toda perturbación,

para así poder llevar una vida

tranquila,en calma y paz,

donde nunca falte el amor de Dios

ni tu presencia protectora.

 

Las malas energías surgen

como si fueran infinitas,

elimina de raíz a cada una de

ellas y protégeme noche y día,

a toda hora y en mis momentos

más vulnerables.

 

Ayúdame a evitar las situaciones de alto riesgo,

a las personas que no me convienen

por la maldad que tienen en su corazón y

al pecado que surge en diversas circunstancias,

orientame para mi bienestar y

para seguir la voluntad de Dios.

 

No permitas que me aleje de Dios,

de su poder y amor, ayúdame a acercarme

cada día más al Señor y a aumentar mi fe.

 

Para así estar más consciente de

que tu protección me acompaña en todo momento

tu manto defensor hace crecer mi

espiritualidad cada vez más.

 

Gracias Arcángel Uriel por brindarme

tu sagrada protección,

por acercarme más a Dios

por no dejar que el maligno

pose su mano sobre mí.

 

Que hoy y en todo momento me

acompañes en mi diario caminar,

que cada uno de mis pasos por esta vida.

 

Amén.

Orar a San Uriel Arcángel es la clave para la protección

El poder de este Arcángel es ideal si se desea obtener protección, ya que es una de sus especialidades. San Uriel Arcángel brinda de sus cuidados y defiende el alma de los devotos a Dios, cuando estos oran con fe verdadera.

La oración católica  a San Uriel Arcángel aumenta la espiritualidad y la sabiduría, además de ofrecer protección. Los hijos de Dios entran en el cuidado de su llama defensora, alejándose por completo de cualquier peligro.