Comunión Espiritual para después del Sacramento de la Eucaristía
Después de comulgar lo ideal es regresar a nuestro asiento para realizar la oración, en la que demostramos a Nuestro Señor que estamos dispuestos a recibir su cuerpo y sangre. Cerrar los ojos y con profunda concentración recitaremos la oración, teniendo en cuenta que tenemos la sangre y el cuerpo de cristo con nosotros.¡Oh Dios!
En este momento recibo la sangre y el
cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo tu hijo,
representado en esta hostia y este vino.
Estoy dispuesto a seguir tu palabra
y aplicarla en mi vida y en mis acciones.
¡Oh padre Glorioso!
En este templo que se ha
construido como tu casa,
quiero elevar mis más profundas y
sinceras disculpas por mis pecados.
Te he fallado Señor,
espero me perdones y encuentres en
mis palabras sinceridad.
Pido me comprendas
y sepas que a diario trato de ser
un hijo perfecto ante tus ojos,
en ocasiones fallo y por eso
imploró me sepas perdonar.
Para poder cuando deba, reunirme
junto a ti en el paraíso.
Si he de pagar con un castigo
por no saber cumplir tus
mandamientos y designios,
Con humildad así lo aceptó
Padre Amado.
¡Oh Dios Bendito!
En este domingo visitó tu casa
que es también mi hogar,
para honrarte y alabarte como lo mereces.
Ruego Señor por la paz del mundo,
por el perdón de todos los pecados,
y por la reconversión de
las almas perdidas.
Ruego además,
por la sanación de las personas enfermas,
por la protección de mi familia,
y muy en especial por la
iluminación de mi camino.
¡Altísimo Señor!
Quiero agradecerte por haberme
llenado de fuerzas para llegar hasta aquí,
por haberme llenado de fe en tu
palabra, y de amor por ti.
Y haberme mostrado el camino correcto
en mis momentos difíciles,
Por siempre cuidar de mi sabiendo
que en ocasiones te fallo.
¡Celestial Protector!
Te ruego me ilumines
y me concedas las palabras adecuadas,
para esparcir y predicar tus enseñanzas
ante los incrédulos.
Pues quiero,
transitar por el camino de la vida
sin caer en tentaciones,
para inculcarle a los míos
la importancia de amarte,
alabarte y honrarte.
¡Oh Señor de señores!
¡Oh Padre de padres!
Pido por mi salud y bienestar Familiar,
para que nunca nos falte tu bendición o
un plato de comida caliente
sobre nuestra mesa.
Te pido, bendigas mi hogar y mi trabajo,
para, que mi situación económica
se mantenga próspera,
y así no pasar necesidades o angustias.
Y sobretodo,
que tu bendición y presencia
nunca nos falte,
y así siempre vivir de tu mano.
¡Oh Dios mi Señor y Redentor!
Para elevar esta oración,
primero purifiqué mi alma y cuerpo
recibiendo en él, tu cuerpo y sangre bendita.
¡Amén!

