Esta es la oración poderosa de comunión con el alma de Cristo
Antes de citar la oración, es importantes que te encuentres en un lugar de pleno silencio. Ya que la concentración que tienes que lograr, tiene que llevarte a otra instancia con Cristo para que solo escuches sus pensamientos y pueda entrar a tu corazón.¡Oh mi Cristo!
voy a poner toda mi confianza en ti
y nunca seré confundido,
ya que tú eres mi salvación.
Tú eres mi luz y mi ser,
lléname de comunión conmigo.
Ensáñeme a librarme de las
tristezas de este mundo
y concédeme la alegría
del cielo con tu alma.
Señor tu Fe, es tan grande,
que añoro tu confianza y el amor
que tienes para entendernos,
y creer en nosotros.
Señor arde en deseo en nuestra
vida de presentar a la luz del día,
con tu santa misericordia,
que tú mismo me formes con divino
esmero y alma, y me llene bondad.
Señor que tus pensamientos,
modifiquen nuestras malas acciones
y purifícanos Padre, con tu comunión.
Líbrame del pecado y siembra en
mí todas las virtudes cristianas.
Pues, con la llegada de tu comunión,
comunícame algo del
profundo recogimiento
y de la divina ternura que tú tienes.
Para que nos hagáis menos indignos
de verle amarle y adorarle
por toda la eternidad.
Al momento de recibirte
pondré en práctica la entera
sumisión a Dios,
la cual continúo sin la menor interrupción
durante toda mi vida.
Te Adoraré mi eterno Padre,
y me someteré a tu voluntad,
aceptándome en el estado
que me encuentro,
pues, tú conoces mi debilidad.
Cristo ruego brindarte alabanzas en la
eternidad después de recibir tu alma.
Ya que, al recibir tu sagrado
sacramento de la comunión,
aclararé mis pensamientos,
y seré cubierto con tu manto de amor,
guíame en los mejores pasos.
¡Dios mío!
Tú, que eres amado y atesorado
por todo el mundo
pido tu clemencia hacia a mí,
por favor ilumina mi comunión espiritual.
Amado hijo del Padre,
te pido que ocasiones en mí,
amor y ternura hacia ti.
Ya que si mi familia siente esta
comunión; tú estás con nosotros.
Escúchame, por favor te lo imploro.
¡Oh Señor!
Porque como tu que estás
en los cielos observando
mi llegada con tu presencia,
permíteme entrar y además abastecerme de tu vida.
Y conocer todo aquello que amas.
Pero para eso, enséñame
a quererme a mí mismo.
Sé que tu gloria
es la irradiación de mis pensamientos.
Ya que si estas en mi mente
al momento de recibirte
me proclamaré en suma
alabanza hacia a ti.
Señor finalmente te pido que después de
tu llegada a mi alma,
me colmes de salud y también de personas que
llenen mi corazón con sus intereses.
Te lo pido, por favor mi Señor.
Amén.





