Oración a nuestra señora de Altagracia
Nuestra Señora de la Altagracia también es conocida como Nuestra Señora de la Alta Gracia. Ella es protectora y reina de los corazones de los dominicanos, así como la santa patrona de la República Dominicana. Así que en esta oportunidad vamos a hacer una invocación a la virgen de Altagracia y a su manto divino.¡Oh querida Madre, Santísima Virgen
de Altagracia, ¡nuestra Patrona!
Míranos aquí, postrado en tu presencia
deseando ofrecerte esta novena en
testimonio de nuestro amor.
Y en acción de gracias por los
innumerables favores que hemos recibido
de tus manos, eres nuestro defensora
y, en humildad, venimos a presentarte
nuestras necesidades.
Eres nuestra maestra y, como
discípulos, llegamos a aprender
del ejemplo de tu vida santa.
Eres nuestra Madre y, como niños,
venimos a ofrecerte todo el amor
de nuestros corazones.
Recibe querida Madre,
nuestro elogio y escucha atentamente
nuestras súplicas.
¡Oh, dulce madre de Altagracia,
pura e inmaculada desde tu concepción!
Te rogamos que bendigas a nuestros hijos,
preservando su inocencia y aumentando
su amor por la pureza.
¡Oh, la madre más dulce de Altagracia!
Madre admirable, que, en tu pequeña
casa de Nazaret, sirvió de modelo para
las madres y esposas cristianas.
Te pedimos que bendigas nuestros
hogares para que la santidad y la santidad
del matrimonio prosperen en ellos.
¡Oh, dulce madre de Altagracia!
tú que tuviste la alegría de recibir en tus brazos
el cuerpo de tu Santísimo Hijo que murió
en la cruz por nosotros, te rogamos que
vengas a ayudarnos en el nuestro.
Tu que viviste para amar nuestro Señor,
nos enseñaste el verdadero significado
de amar, amar a Jesucristo con todo
nuestro ser, y así, podamos ver
la gloria por medio de ti.
Santísima Virgen de Altagracia,
desde el fondo de nuestros corazones,
te agradecemos por las continuas bendiciones
que derramas sobre nosotros.
De tus manos y de tu corazón maternal
recibimos, cada día, el sustento
que nos da nuestro Padre Celestial.
Eres nuestra defensora cuando estamos
en peligro, nuestra ayuda cuando lo
necesitamos y nuestra esperanza en los
sacrificios propios de nuestra vida cristiana.
A través de su Inmaculado Corazón
queremos cantar una canción de acción
de gracias a Dios por todas las
bendiciones que nos ha dado.
Te prometemos, Madre, gratitud y fidelidad,
reinarás para siempre en nuestros
hogares y en nuestra ciudad donde te
veneraremos como nuestra Señora y
Madre al crecer en todas tus virtudes.
Haznos dignos de ser llamados tus hijos
para que sirviendo a Dios y a ti en este
mundo, obtengamos la gracia más alta
que nos traes: una muerte santa
que nos abrirá las puertas del cielo.
Amén.




