Oración a nuestra Virgen de Altagracia
Los dominicanos ven a la virgen de Altagracia como un ejemplo y como la patrona que protege la isla. Gracias a su fe y a todo lo que ella hizo allá, el cristianismo se hizo más fuerte. El día de la fiesta está marcado por servicios, vigilias nocturnas, canto, baile y festivales en muchas de las ciudades. Por eso si quieres que la misma fe y convicción venga a ti en medio de una necesidad urgente, póstrate en oración a la virgen de Altagracia para que siempre te ayude y esté contigo.Oh, querida Madre, Dulce Virgen de
Altagracia, Nuestra Patrona.
Míranos aquí, postrado en tu presencia,
deseando ofrecerte esta novena como testimonio
de nuestro amor por ti.
En acción de gracias venimos a tu
presencia, por los innumerables favores
que hemos recibido de tus manos.
Tu eres nuestra defensora y te encomendamos
nuestras necesidades.
Eres nuestra maestra y, como discípulos,
llegamos a aprender del ejemplo de tu vida santa.
Eres nuestra Madre y, como niños,
venimos a ofrecerte todo el amor
de nuestros corazones.
Recibe, querida Madre, nuestras ofrendas
y escucha atentamente nuestras súplicas.
¡Oh, dulce Madre Altagracia,
toda pura e Inmaculada desde tu Concepción!
Te suplicamos que nos bendigas, a tus hijos,
con la gracia de amar y la pureza de soportar
como solo tu los has hecho amada mía.
Dios te salve preciosa virgen de Altagracia.
Oh, dulce Madre de Altagracia, admirable
modelo de madres y esposas cristianas
en la humilde casa de Nazaret.
Te suplicamos que bendigas nuestros
hogares, haciéndolos florecer en
la santidad del matrimonio.
Dios te salve preciosa virgen de Altagracia,
Oh, dulce Madre de Altagracia,
recibiste en tus brazos al Santo Niño que
murió por nosotros en la Cruz.
Te damos todo nuestro sufrimiento,
para que a la hora de nuestra muerte
podamos morir con el nombre de Jesús
en nuestros labios y en nuestros corazones.
Para que podamos volar al cielo
con la ayuda de tus brazos maternos.
Dios te salve preciosa virgen de Altagracia,
¡Santa Virgen de Altagracia!
De tus manos y de tu corazón maternal
recibimos cada día el sustento que nos das
de Nuestro Padre que está en los cielos.
Eres nuestra defensa en peligro,
nuestra ayuda indispensable en nuestras
necesidades y nuestra esperanza en los
sacrificios requeridos de la vida cristiana.
A través de tu Inmaculado Corazón
deseamos rendir homenaje a Dios
con un himno de acción de gracias por
todos los beneficios que ha distribuido.
Por último, te prometemos, Oh Madre, gratitud y
fidelidad, siempre reinarás en nuestros
hogares y en nuestra ciudad, donde todos
te veneran como Nuestra Señora y Madre.
Tú que haces que todas las virtudes
crezcan y prosperen, nos honra ser
llamados sus hijos,
preciosa virgen de Altagracia.
Amén.




